3 de enero 2011 - 00:00

Afronta ya Rousseff una crisis externa por asilo a guerrillero italiano

Brasilia y Roma - No bien estrenada en el cargo de presidenta de Brasil, Dilma Rousseff afronta la primera crisis internacional como mandataria ante el disgusto y la enérgica queja del Gobierno italiano por la decisión del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva de concederle asilo político al ex guerrillero del grupo Proletarios Armados Cesare Battisti.

En declaraciones a un canal de televisión y al diario milanés Il Corriere della Sera, el canciller italiano, Franco Frattini, consideró que la negativa a la extradición de Battisti por parte de Lula el viernes, a horas de dejar el Palacio Planalto a manos de Rousseff, es un «precedente gravísimo». «No dejaremos nada para intentar llevar a Battisti a una prisión italiana, no nos detendremos frente a ninguna dificultad», aseguró. «Italia intentará absolutamente todo», remarcó.

Tensión

Battisti fue condenado en su país y en ausencia a cadena perpetua por la muerte de cuatro personas en diferentes acciones armadas entre 1978 y 1979. El ex líder de Proletarios Armados huyó en 1981 a Francia y luego se trasladó a Brasil, donde fue detenido en 2007, y dos años más tarde recibió el estatus de refugiado político.

El tema Battisti causó tensión en las relaciones entre Brasilia y Roma. Antes de dejar el cargo presidencial, el popular Lula decidió asumir el costo de una decisión que era por demás previsible. Sin embargo, el Ejecutivo de Rousseff no puede despegarse en nada de la decisión adoptada por el exmandatario.

El nuevo ministro de Justicia, José Cardozo, dijo ayer «no tener alguna duda» de que el no a la extradición fue una decisión «correcta».

El influyente asesor de Política Exterior de Lula, el ideologizado Marco Aurelio García, ratificado en el cargo por Rousseff, declaró que por su parte Brasil «no teme» que Italia decida recurrir al tribunal de La Haya.

Negativa

«No preocupa (la no extradición de Battisti) es una decisión soberana que el Gobierno brasileño tomó con una fuerte fundamentación jurídica», dijo García a la estatal Agencia Brasil, después de reunirse el sábado con el embajador italiano, Gherardo La Francesca. El diplomático viajó ayer a Roma llamado a consultas por el caso Battisti.

Frattini explicó que si su país recurre a La Haya, es también para evitar que «luego de la doctrina (del entonces presidente de Francia Francois Mitterrand), se difunda la idea que existe una doctrina Lula», en alusión a la misma negativa de extraditar a Battisti.

Paños fríos

El entorno dilmista intentó poner paños fríos ante la dura reacción del Ejecutivo de Silvio Berlusconi. El canciller Antonio Patriota valoró que la presencia del embajador de Italia La Francesca en la investidura de la Presidenta es «una manifestación del deseo de ambos países» de proseguir su relación. «Fue una manifestación del deseo de los dos países en proseguir su relación y dar énfasis a las convergencias y a una agenda constructiva», dijo Patriota en una breve declaración a la prensa local, en un análisis con poco sustento.

Mientras, Rousseff dedicó su primer día completo como mandataria a reforzar los vínculos multilateras de Brasil, en la continuidad de una política externa histórica del país y profundizada por Lula.

Patriota anticipó que la Presidenta visitará la Argentina y Uruguay como los primeros destinos de mandato (ver pág. 19), a lo que seguirán tours por Estados Unidos y China.

La presidenta mantuvo ayer siete reuniones bilaterales con gobernantes del mundo, pero no tuvo tiempo para recibir a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.

«Portugal apoya a Brasil para conquistar su espacio en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tanto por la cuestión geopolítica como por la cuestión económica», dijo el primer ministro portugués, José Sócrates, al cabo de la reunión con Rousseff, en el resultado más tangible de la seguidilla de cumbres.

La primera reunión de alto nivel fue con el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, quien hizo lobby en la reunión a favor de la enseñanza del idioma castellano en las escuelas brasileñas, un aspecto en el que España tiene una agresiva política exterior y desplaza a socios de Brasil como la Argentina.

Antes, Rousseff tenía prevista una cita con el inefable Hugo Chávez, pero éste decidió regresar a Caracas la noche del sábado.

Sensación

Acompañada por el canciller Patriota y el citado izquierdista García, la mandataria recibió también al uruguayo José Mujica, al palestino Mahmud Abás (quien inauguró el viernes la embajada de su país en Brasilia); al primer ministro de Corea del Sur, Kim Hwang-Sik; al vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Ventura, y al ex primer ministro de Japón, Taro Aso.

En tanto, tras la emotiva ceremonia de asunción de la primera mujer presidenta de Brasil, Lula regresó al suburbio obrero industrial de Sao Bernardo do Campo, cerca de San Pablo, donde fue recibido con une fiesta organizada por su Partido de los Trabajadores. Lula dijo que regresaba a su casa «con la cabeza erguida» y «con la sensación del deber cumplido» y recibió una ovación de los presentes.

Agencias AFP, DPA, ANSA,

Reuters y EFE

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