Matthew Broderick y Helen Hunt, en el debut como realizadora de la actriz de «Mejor imposible».
«Cuando todo cambia» («Then She Found Me», EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: H. Hunt. Int.: H. Hunt, B. Midler, C. Firth, M. Broderick.
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Helen Hunt, la agradable rubia que conocimos apenas muchachita en «Proyecto secreto: simios», ayudamos a esquivar vacas volando en «Twister», y quisimos atender muy atentamente y mucho antes que Jack Nicholson en «Mejor, imposible», ha dirigido su primera película. Ya estaba en edad, aunque no lo pensáramos, pasa los 40 y quiere pasar a contar las cosas a su modo, sobre todo sus cosas, aunque sea de vez en cuando.
Visto el primer resultado no lo hace mal, aunque caben, por supuesto, las observaciones del caso. Por empezar, y no solo en el cine norteamericano, cuando un actor se pone a dirigir, dirige actores. Lo mismo las actrices, por ejemplo Diane Keaton, que ya anduvo en esas experiencias. Y lo mejor de las películas, para los actores, son ellos mismos, máxime si están bien iluminados, y tienen escenas donde lucirse. Lástima que a veces quieren lucirse como si el cine fuera teatro, o, dicho de otra forma, como si pudieran hacer todo eso que habitualmente, y sabiamente, los directores les impiden.
Primer punto a favor: acá se aprecian muy pocos desbordes, y los que hay están bastante contenidos y hasta tienen alguna razón de ser. No es para menos. La historia expone los problemas de una mujer de mediana edad, que justo cuando intenta más o menos organizar su vida enfrentando un par de situaciones muy traumáticas, descubre un nuevo problema, que la retrotrae a conflictos irresueltos de otros tiempos, pero (nada debe ocurrir porque sí nomás) tal vez ese asunto le sirva, no sólo para cerrar viejas cuentas, si es que pueden cerrarse, sino también para abrir nuevas perspectivas a su propia vida, y al futuro que también le preocupa.
En cuanto al nuevo problema, ah, es una pavada: se le aparece la madre que la había dejado cuando niña. ¿Cómo no va a querer lucirse, entonces, el elenco? Lo encabezan Matthew Broderick, Colin Firth y la reaparecida Bette Midler y, digno de destacar, no hay mayores desbordes, pese a la desaforada protagonista de «La rosa»). Cabe una última observación: un actor, una actriz, inteligente, y éste es el caso, sabe rodearse de buenos asesores. Conviene entonces anotar el nombre de su ayudante de dirección. No diremos que quizás haya dirigido la película, como un «ghost writer» escribe lo que otro firma, pero parece que ha sido un buen respaldo. Por ella cualquiera haría lo mismo, con todo gusto.
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