20 de noviembre 2013 - 00:00

Aguardan instrucciones en el Senado por Fábrega

El Senado espera instrucciones de Cristina de Kirchner sobre cómo avanzar con el acuerdo a Juan Carlos Fábrega como nuevo presidente del Banco Central. Lo normal hasta hace tres años, cuando Mercedes Marcó del Pont completó el mandato trunco de Martín Redrado, fue que el Senado procediera a debatir el pedido de acuerdo de cada integrante del directorio de la entidad.

Ésa es la forma que establece la Carta Orgánica para darles estabilidad en el cargo a los directores, con la independencia relativa que eso implica. Con el acuerdo, además, se bloquea que el presidente de la Nación remueva a cualquier miembro del directorio del BCRA sin pasar antes por la comisión asesora del Congreso que debe recomendar o no la remoción.

Es lo que impide que un miembro del BCRA quede a tiro de decreto, como le sucedió el lunes pasado a Marcó del Pont.

Es un problema para el Gobierno, tras haber tenido que activar ese mecanismo en el Congreso para sacar del Central a Martín Redrado en 2010. Desde ese momento, salvo por el plazo en que Marcó del Pont completó ese mandato y para el que fue ratificada sólo gracias a una escaramuza que Miguel Pichetto organizó en el recinto ya que el kirchnerismo por entonces no tenía mayoría en el Senado y la oposición rechazaba el pliego, ningún director del BCRA contó con el acuerdo que ordena la ley.En esto no hay confusiones y todos los kirchneristas lo reconocen: desde ese momento no se volvió a tratar el acuerdo a un director del Central porque la Casa Rosada estuvo particularmente interesada en que no se realizara. De hecho, la Comisión de Acuerdos llegó en algún momento a firmar el despacho para ratificar a Marcó del Pont en su segundo mandato con la extraña ayuda de la firma del cordobés Luis Juez, pero el expediente pasó inmediatamente al freezer.

Como se dijo, es una situación cómoda para el Gobierno, que tiene a todos los directores pendientes de un decreto: sin acuerdo, la remoción es sólo una cuestión administrativa del Poder Ejecutivo.

La cuestión ahora es que al debatir el pliego de Fábrega, si es que se cumple con el pedido de acuerdo que necesariamente el PEN debe enviar por estos días al Senado, los senadores preguntarán qué camino deben seguir con el resto de los directores que aún quedaron en el limbo legal que implica el decreto que los nombró el comision.

El primero en esa lista es el vicepresidente de la entidad, Miguel Ángel Pesce, que nunca logró su ratificación en el Senado; tampoco Santiago Carnero, Waldo José M. Farías o Pablo López, el último en llegar con recomendación de Axel Kicillof. Con ellos el Central tiene quórum estricto para tomar decisiones, por lo que los nombramientos se frenaron y mucho más los acuerdos.

Rubén Rabanal