26 de enero 2010 - 00:00

Ahorcaron a emblema del régimen de Sadam

La televisión iraquí emitió ayer imágenes del momento en que era ahorcado «Alí el Químico», primo hermano de Sadam Husein y acaso el mayor carnicero del régimen depuesto.
La televisión iraquí emitió ayer imágenes del momento en que era ahorcado «Alí el Químico», primo hermano de Sadam Husein y acaso el mayor carnicero del régimen depuesto.
Bagdad - Alí Hasán al Majid, alias «Alí el Químico», un primo de Sadam Husein sobre el que pesaban cuatro condenas a muerte, en particular por la matanza de miles de kurdos en 1988, fue ahorcado ayer en Bagdad.

Esta ejecución, más de tres años después de la del ex dictador, ahorcado en diciembre de 2006, llenó de alegría a los habitantes de la región autónoma del Kurdistán (norte), que lo apodaban «el Carnicero».

«El condenado Alí Hasán al Majid fue ejecutado por ahorcamiento hasta la muerte hoy conforme a la ley y la Constitución» debido a «los asesinatos y al crimen contra la humanidad cometidos», anunció ayer el portavoz gubernamental Alí Dabagh en un comunicado. Aseguró asimismo que el ajusticiamiento se produjo «sin ningún disturbio ni gritos de alegría o palabras ofensivas».

La televisión iraquí difundió dos imágenes de la ejecución. En la primera, se ve al hombre, con cabellos y bigote grises, con una remera blanca y una prenda naranja, al parecer antes de ser ejecutado. En la segunda, unos segundos antes de ser ejecutado, dos verdugos con los rostros cubiertos le pusieron una capucha en la cabeza y le pasaron la cuerda por el cuello.

«Alí el Químico», de 69 años, fue condenado a muerte por cuarta vez el 17 de enero por una matanza de kurdos en 1988. Cuando se emitió el veredicto, el reo declaró: «¡Alabado sea Dios, alabado sea Dios!». Fueron sus últimas palabras en público.

Primo hermano de Sadam, y nacido como él en Tikrit, fue durante más de 35 años su hombre de confianza, dispuesto a todo con tal de aplastar el mínimo conato de revuelta en Irak.

En 1988 ordenó gasear la ciudad kurda de Halabja, matando a miles de hombres, mujeres y niños, lo que le valió el apodo de «Alí el Químico».

El asesino no tenía remordimientos. «Fui yo quien dio las órdenes al Ejército de destruir los pueblos y de realojar a los lugareños. No me defiendo de ello. No me disculpo. No he cometido error», había dicho refiriéndose a la represión de la rebelión kurda en 1987-1988, que causó casi 180.000 muertos.

Asimismo, supervisó la ocupación de Kuwait y desde agosto hasta noviembre de 1990 fue el gobernador sanguinario de este país, «la 19ª provincia» como la llamaba el régimen, mientras estuvo bajo ocupación iraquí.

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters

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