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"Al empresario argentino por naturaleza le gusta innovar, no es tan conservador"
Fabricia Degiovanni, CEO de Microsoft para la Argentina y Uruguay, es una de las mujeres más seguidas en el mundo empresario. En diálogo con Ámbito Biz cuenta cómo cambió el negocio del gigante tecnológico, su visión del empresariado argentino y el nuevo rol del liderazgo femenino.
Fabricia Degiovanni.
P: ¿Y cuáles son los otros?
F.D.: El tercer foco tiene que ver con todo el movimiento de las redes sociales. Tenemos un producto que se llama Yammer. Es una red social interna para las compañías. Hoy en día la gente lee más cosas parecidas a Facebook, ya no tanto e-mails. El cuarto pilar es Big Data, tecnología para que las empresas que venden productos a billones de consumidores, que usan dispositivos móviles, puedan capturar esas huellas que van dejando cuando navegan por internet. Permite personalizar el vínculo con el consumidor e identificar cuáles son tus gustos.
P.: ¿Qué representa la alianza que han forjado con Nokia?
F.D.: Es muy importante, está totalmente alineada en el foco de dispositivos y servicios. Nosotros adquirimos la parte de smatphones y la marca Lumia de Nokia, y ya estamos trabajando en conjunto para los nuevos lanzamientos.
P.: ¿Cómo son las empresas argentinas como consumidoras, comparadas con otras del mundo?
F.D.: La Argentina es uno de los países que se caracteriza por la adopción rápida de la tecnología. El nivel de penetración de celulares en el país es líder en la región. Al empresario argentino por naturaleza le gusta innovar, no es tan conservador como parece. A la gente que trabaja en las empresas grandes les encantan los proyectos nuevos, hablar de movilidad, de cómo ponerle una tableta a cada uno de sus vendedores y hacer fuerza en ventas móviles, etc.
P.: ¿Cuál es la actualidad del mercado tecnológico?
F.D.: A nivel mundial está impactado por la proliferación de dispositivos móviles. Microsoft era una empresa que vivía en un mundo de 400 millones de PC, a cuyos dueños vendía software y servidores. Hoy estamos en un mundo donde hay casi tres billones de dispositivos, entre PC, tabletas, celulares y muchos otros tipos más de dispositivos que están saliendo o van a salir. Toda la industria está con la mirada puesta en cómo innovar en el dispositivo y en la provisión del servicio. Esto es la funcionalidad, la forma de comercialización, cómo lo monetizas, cómo me lo vas a pagar. Y la Argentina sigue esa línea.
P.: Y todo se da en un mercado, con cada vez más competidores...
F.D.: Así es, este nuevo mundo tecnológico trajo mayor competencia. Antes como mucho había tres competidores. Estamos todo el tiempo atentos para ver cuándo aparece el próximo competidor porque la amplitud de servicios y clientes de Microsoft es muy grande.
P.: ¿Cómo es la relación de Microsoft con el Gobierno?
F.D.: Muy buena, tenemos un plan con el Gobierno que se llama "Argentina Avanza". Como estrategia global desarrollamos en cada país un programa que el mercado lo llama de RSE, pero nosotros lo denominamos "De buen ciudadano". Tiene foco en la educación, en el empleo de los jóvenes y en las pymes.
P.: El de ustedes es un sector en el que muchas veces faltan recursos humanos capacitados...
F.D.: Hoy la tasa de desempleo en los jóvenes es casi del doble de la tasa de desempleo en general. Además, la tecnología en la Argentina tiene desempleo negativo, es decir acá faltan recursos. Nuestros 5.000 partners no me piden dinero, me dicen ´por favor conseguime gente que hay poca gente capacitada´. Ante este panorama, se la pasan robándose empleados.
P.: ¿Cómo observas la economía de nuestro país?
F.D.: Desde que yo estoy hace un año y medio como CEO, el negocio sigue creciendo gracias a los nuevos productos que hemos lanzado. Quizás si no hubiéramos hecho los lanzamientos de Nube y demás, por ahí tendría otra complicación. Pero la verdad es que estos productos traen intrínseco financiación, porque antes cuando una empresa compraba, me tenía que pagar todo junto, y ahora me paga un precio por mes y por usuario que es más barato. Estamos cerrando el ejercicio fiscal y vemos que nuestro negocio se incrementa porque la oportunidad que hay es grande.
P.: O sea Microsoft no tiene grandes preocupaciones con la coyuntura actual del país...
F.D.: La preocupación de Microsoft hoy es el permitir el acceso a la tecnología. Pero además yo soy una optimista enferma que cree que en las crisis es donde están las grandes oportunidades. Yo trato de liderar a todo el ecosistema de la empresa para ayudar con nuestra tecnología a las compañías que hoy puedan estar teniendo algún tipo de inconveniente. Te diría que acá estamos surfeando la ola, pero vamos bien.
P.: ¿Los afectan las trabas a la importación?
F.D.: Nosotros no importamos, trabajamos con fabricantes de PC internacionales, como HP y Lenovo, y con los locales, como Banghóo BGH positivo. Ellos son los que importan y fabrican en el sur. Y la verdad es que vienen bien. Tampoco es una gran industria, no vamos a cambiar la balanza comercial del país, no es tan significativa. Después todo lo que es software que se importa de manera digital también está funcionando muy bien. Mi negocio no crece o disminuye por esa restricción. Las restricciones pasan más por cuán rápido mi canal, estas 5.000 empresas, va a adoptar esta nueva forma de vender dispositivos y servicios.
P.: Ante el conflicto con los fondos buitre, hay empresas que dicen que el horizonte se complica ¿Microsoft comparte esa visión?
F.D.: No tengo esa preocupación en este momento. Yo leo los diarios de acá y del mundo, porque tengo jefes afuera entonces quiero saber qué están leyendo, y veo que está encaminado el tema. Es más, he comunicado afuera diciendo "creo que esto está en vías de solución" y como soy optimista considero que se va a arreglar más tarde o más temprano.
P.: ¿Considerás que existe unión en el empresariado argentino?
F.D.: Sí, creo que sobre todo en el último tiempo ha habido algunas interacciones positivas, donde se han podido acercar propuestas, donde hay un diálogo abierto. En general, las agrupaciones funcionan muy bien porque permiten pensar soluciones para el conjunto. A mí me gusta eso, yo soy de hablar con CEOs de otras compañías, de juntarme, de ver cómo ellos están viendo la realidad, cómo manejan los desafíos, cómo invierten el dinero o cómo ven el futuro.
P.: ¿Cómo ves la relación del Gobierno con los privados?
F.D.: Creo que la interacción público-privada es súpersaludable para cualquier país, porque todos tienen para aportar y creo que si se pueden alinear los intereses es mucho mejor para las empresas, para el Gobierno y para ciudadanos. Definitivamente, creo que esa interacción es funcional al éxito de un país a largo plazo.
P.: ¿Cuál crees que es el ADN del empresariado argentino?
F.D.: El empresariado argentino, ya sea por la historia o por lo que nos ha tocado vivir, es súperparticipativo y creativo y eso es reconocido. Cuando nos miran de afuera dicen "ustedes siempre se las ingenian". También afirman que somos proactivos, que nos orientamos a resolver los temas, que queremos aportar y que somos perseverantes hasta lograr los objetivos. Hay una muy buena percepción del empresariado argentino fuera del país.
P.: ¿Cómo es vista dentro del mundo empresario una CEO mujer?
F.D.: Creo que hay un reconocimiento de todas las empresas. Hay una gran mutación en el mundo. Las empresas dejaron de ver empresas para pasar a ver usuarios. El que vende jabón en polvo lo hace, nosotros también. Cuando vos pasas a ver consumidores hay una realidad que, para mí, es la que ayudó a que exista la diversidad en las empresas. Es que el mercado es 50% de mujeres y 50% de hombres, más o menos. Entonces, una empresa si quiere ser exitosa debe tener 50% hombres y 50% mujeres. O sea, debés tener una representación interna parecida a la representación de tu cliente, porque si no definitivamente te estás quedando con la mitad de la película.
P.: ¿Y por qué creés que antes no era reconocida la mujer? ¿Predominaba el machismo en el empresariado?
F.D.: No había un reconocimiento a cierta capacidad emocional que las mujeres tenemos. Tampoco teníamos un rol tan protagónico en la sociedad, no tomábamos decisiones al momento de comprar o no un producto. Pero la sociedad evolucionó, la mujer evolucionó, y empezó a tener un rol más de par en la familia, en el mundo en general, y eso hizo que todo tenga que evolucionar. Yo nunca en toda mi carrera me encontré con un machista, que no quiere trabajar con una mujer. De todas formas, tengo amigas que me dicen "por ahí vos no lo viste", y puede ser, pero no me lo encontré, aunque no descarto que actualmente exista.


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