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Alan Parsons volvió a su veta más eficaz
Al frente de excelentes músicos, Alan Parsons volvió al “Project”, su etapa más importante y exitosa, en la que lo mejor son las canciones y la manera de presentarlas.
Bastaría con decir que Alan Parsons fue, en su juventud, el ingeniero de sonido responsable de la grabación de discos como "Abbey Road" o "Let it Be" de Los Beatles, o que su figura se dejó ver en aquella famosísima terraza londinense con los Fab Four tocando para el asombro de los transeúntes, o que colaboró en el sonido del álbum "The Dark Side of the Moon" de Pink Floyd, para entender su significación. Pero resulta que además, cansado de estar solamente del otro lado del mostrador, alguna vez armó junto a su colega Eric Woolfson una propuesta musical llamada Alan Parsons Project. Aquello duró, formalmente, entre el 76 y el 87, aunque lo mejor sucedió en los primeros años, con álbumes como "I Robot", "Pyramid" o "Eve". Por aquella época, en sintonía con lo que pasaba en Gran Bretaña, cuando la moda era el rock sinfónico (o "progresivo", según la terminología que cada uno elija), Parsons optó por esa línea estética. Hizo canciones y a veces las cantó, pero rodeándolas siempre de orquestaciones llenas, "gordas", con teclados cubriendo el lugar de cuerdas y con un gran despliegue solista y virtuosístico de los integrantes del grupo. El tiempo pasó. Parsons se hizo luego solista y en parte su propuesta se fue deshilachando. Y como ya había visitado algunas veces nuestro país, los argentinos fuimos testigos de buena parte de estos procesos.
El presente de Alan Parsons, vaya paradoja, es su pasado; el más importante y exitoso, por supuesto. Volvió a su "Project" y los primeros felices con la decisión son sus fans que disfrutan de volver a escuchar en vivo temas como "Damned if I Do", "Don't Answer Me", "The Raven", "Breakdown", "I Robot", "What Goes Up...", "Time", "Games People Play" o la suite (completa) "The Turn of a Friendly Card" de su disco homónimo.
La voz cantante principal de este "Project" 2014 está a cargo del carismático y muy talentoso P.J. Olsson. Pero ese lugar también asumen, alternativamente, el saxofonista Todd Cooper, el guitarrista Alastair Greene o el mismo Parsons. En lo instrumental, y aunque toca teclado y guitarras, su papel es más el de un maestro de ceremonias y responsable general del asunto. Sobresalen el bajista Guy Erez, el tecladista Manny Focarazzo, los citados Greene y Cooper y, muy especialmente, el baterista Daniel Thompson que sostiene toda la estructura. Hay un "solismo" muy 70 que el público festeja cada vez que uno de los músicos tiene su lucimiento; y podemos incluir en el juego, siempre un poquito demagógico, la versión tecnológica que hizo Focarazzo para el tango "Por una cabeza". Pero lo mejor de Alan Parsons Project está en las canciones y, sobre todo, en la manera de presentarlas, cuando pese a ese enorme despliegue hay melodías acompañadas, cuando el grupo es un instrumento único que respalda a la voz de turno, cuando la combinación de textos y melodías hace revivir la gloria de un pasado que, para algunos jóvenes (muchos menos, claro) que ocupan las plateas puede parecer remoto.


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