30 de junio 2009 - 00:00

“Alcanzamos un nivel muy alto para hacer musicales”

Ricky Pashkus: «La formación que tienen hoy los artistas es cien veces superior al de hace 30 años. Lo veo en el Iuna y también en la escuela de Julio Bocca».
Ricky Pashkus: «La formación que tienen hoy los artistas es cien veces superior al de hace 30 años. Lo veo en el Iuna y también en la escuela de Julio Bocca».
«Se critica mucho a los realities, pero cuando el premio es la inserción laboral y no la exposición gratuita de la persona ya es otra cosa», apunta Ricky Pashkus. El conocido coreógrafo y director volvió a convocar a Vanesa Butera, Fernando Dente y Agustina Vera -a quienes ya dirigió en «Hairspray»- para protagonizar «Musicool», una pequeña comedia musical con formato de cabaret cuyo estreno está previsto para el viernes en el Velma Café (Gorriti 5520).

La carrera profesional de estos tres jóvenes artistas cobró vuelo tras su participación en sendos realities: Dente y Vera venían de «High School: la selección» y Butera fue seleccionada en «Yo quiero ser la protagonista de Hairspray». En ambos casos, Pashkus participó como jurado, ya que además de haber dirigido musicales de primera línea (como «Los productores») es docente del IUNA y co-director, junto a Julio Bocca, de una de las escuelas de danza y comedia musical más convocantes del Cono Sur. Entre sus últimos trabajos figuran «El joven Frankestein» y «Souvenir», basada en la vida de la estrafalaria soprano estadounidense Florence Foster Jenkins. Ambas obras continúan en cartel. Dialogamos con él:

Periodista: ¿De qué trata «Musicool»?

Ricky Pashkus: Parte de una situación muy ridícula en donde cuatro actores, incluido el músico Gaby Goldman, le cuentan al público la interna de una comedia musical con todos los trucos, clichés y estereotipos que tiene el género. Además de oficiar de presentadores, al estilo de «Cabaret», los protagonistas se desdoblan e interpretan a los cuatro actores, cantantes y bailarines que actúan en el musical.

P.: ¿Es para fans del género?

R.P.: El público entendido va a tener una mirada cómplice y el profano va a entender enseguida de qué estamos hablando. Se va a enterar de chismes y secretos relacionados con las audiciones y va a presenciar la construcción de una comedia musical. Los protagonistas se toman el pelo a sí mismos y a través de las canciones comparten con la platea todos los yeites, chistes y trampas del género. Son lugares comunes que cualquier espectador puede comprender.

P.: Estos chicos tuvieron mejor destino que otros ganadores de reality-shows.

R.P.: Los realities en los que estuve iban a contrapelo de los demás. Ni siquiera los llamaría realities, sino concursos televisados. La ganadora de «Hairspray», por ejemplo, obtuvo un trabajo muy importante sin tener que exponer su intimidad como si fuese una muñequita.

P.: ¿Y usted trabajó cómodo y sin guión ante las cámaras?

R.P.: Sí. Obviamente hice mi trabajo con más estrés, más glamour, más maquillaje y más histeria que lo habitual por tratarse de una audición televisiva. Pero trabajé con toda comodidad.

P.: ¿«Musicool» incluye temas conocidos?

R.P.: La música es de Gaby Goldman, hay una banda en vivo, y se incluyen temas de grandes comedias musicales anteriores a la década del '70. Son melodías muy conocidas de Stephen Sondheim, Andrew Lloyd Webber y otros compositores, y las letras fueron escritas por Marcelo Kotliar.

P.: ¿Hubo una explosión de vocaciones en el rubro comedia musical?

R.P.: Sí, y el nivel que tienen hoy los artistas es cien veces superior al de hace 30 años. Lo veo en el IUNA donde enseño composición coreográfica y dirijo la Compañía de Comedia Musical, y sobre todo en la Escuela de Julio Bocca a la que asisten -sumando danza y comedia musical- entre mil quinientos y mil ochocientos alumnos, de acuerdo con el momento estacional. Ahora hay una racha muy fuerte desde Mendoza, Córdoba y Rosario y también recibimos gente de Colombia, Cuba, Perú, Uruguay, Chile y Paraguay.

P.: Hablando de Julio

Bocca ¿ahora que dejó de bailar se dedicó más a la docencia?


R.P.: No, por ahora no le interesa. Está en una transición, viendo lo que quiere hacer. Participa mucho en jurados internacionales y está muy volcado a su Fundación y al Ballet Argentino que ambos dirigimos. En agosto vamos a Verona con un nuevo espectáculo, «Tango de burdel, salón y calle» con guión de Elio Marchi, música original y dirección musical de Julián Vat y coreografías de Ana María Stekelman.

P.: ¿Bocca disfruta de la comedia musical?

R.P.: Le encanta. Recordemos que él hizo «Fosse» en Broadway. Y si algún día vuelve a bailar en un escenario, supongo que va a ser con esa obra. Es de las cosas que más disfrutó últimamente.

P.: ¿Y por qué no la trae a Buenos Aires?

R.P.: Hay muchos problemas con los derechos de autor, porque Bob Fosse tuvo muchas mujeres, se casó muchas veces y, como ocurre con Astor Piazzolla, los derechos de sus obras están repartidos entre sus distintas esposas y no es nada fácil aglutinarlos porque cada una tiene derechos sobre alguna etapa de su creación. Lograr que no se peleen entre ellas es complicadísimo.

Entrevista de Patricia Espinosa

Dejá tu comentario