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Alemania: grave ataque de neonazis
Mannichl, conocido por su firmeza contra los grupos de ultraderecha en Passau, fue apuñalado ayer por un «skin head» (cabeza rapada) en la puerta de su casa.
El agresor, que medía 1,90 metro, insultó primero al agente para luego clavarle un cuchillo de 11 centímetros en el abdomen y emprender su escape en un automóvil, explicó la víctima a sus compañeros tras el ataque. El jefe de la Policía, de 52 años, fue trasladado de inmediato a un hospital y operado de urgencia, ya que las cuchilladas casi le rozaron el corazón.
Según explicó el fiscal jefe, Heltmut Walch, en conferencia de prensa, el agresor le espetó a Mannichl: «Policía izquierdista. No volverás a pisotear las tumbas de nuestros compañeros», lo que respalda la hipótesis de que se trató de un acto de venganza.
Este año, Passau fue escenario de varios despliegues policiales contra la ultraderecha, liderados por Mannichl, lo que lo convirtió en «enemigo» de los círculos neonazis, sobre todo desde julio pasado, cuando ordenó abrir la tumba del líder neonazi Friedhelm Buss.
Durante el entierro de Buss en el cementerio de Passau, al que asistió toda la élite del ultraderechista Partido Nacional Democrático Alemán (NPD), uno de los asistentes metió en la tumba una bandera con una cruz esvástica. Mannichl, que recibe amenazas sobre todo por internet, ordenó posteriormente abrir la sepultura para retirar dicha bandera nazi y abrió una investigación contra el ultraderechista.
La Oficina de Protección de la Constitución («Verfassungsschutz»), el servicio de inteligencia nacional, considera que de los 31.000 extremistas de derecha que hay en el país, un tercio tiende a la violencia.
En 2001, la estadística oficial indicaba que hubo 17.000 delitos con un trasfondo neonazi, racista o de ultraderecha. Según la Policía, este año (hasta setiembre) hubo un aumento de los delitos denunciados de un 9%.
De acuerdo con el Gobierno, la violencia política de ultraderecha se cobró desde la reunificación del país en 1990 unas 40 vidas, aunque iniciativas privadas documentaron 136 víctimas mortales de ataques neonazis y racistas.
Agencias EFE, DPA


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