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Alemania: matanza fue advertida por internet
Una mujer consuela a su hija frente al colegio Albertville en Winnenden, Alemania, donde un joven de 17 años mató a varios de sus ex compañeros y, al salir, continuó asesinando gente. Las víctimas fueron 15, sin contar al adolescente, quien se suicidó.
«Estoy harto de esta vida» y «nadie reconoce mi potencial», son algunas de las frases que escribió Tim Kretschmer en un foro de internet en la madrugada del mismo día en el que cometió la matanza con una pistola Beretta calibre 9 mm con la que luego se suicidó.
En la web, el joven advirtió que «tengo armas aquí, mañana por la mañana iré a mi antigua escuela. Estoy harto, ya tengo suficiente de esta vida sin sentido, siempre lo mismo. Todos se ríen de mí».
Así lo confirmó ayer el ministro de Interior del Estado regional de Baden-Würtemberg, Heribert Rech, quien precisó que el joven «hizo 60 disparos en la escuela y otros 44 durante su posterior huida» y que «su padre guardaba en su casa municiones para 4.600 disparos».
Mientras tanto, la Policía alemana interrogaba ayer al padre del joven, un coleccionista de armas que ahora está sospechado de haber violado la ley de posesión. También el joven tenía una colección de armas de aire comprimido y ambos concurrían a un club de tiro, cuya dueña los describió ayer como gente amable.
El adolescente también practicaba con pistolas de aire comprimido en un sótano, según comentó a la televisión local un joven que se identificó como Dustin y que dijo compartir esos «juegos» con Tim.
Tim Kretschmer protagonizó el miércoles una de las peores matanzas de los últimos años en Alemania, al asesinar a 15 personas en un ataque a una escuela del suroeste del país y durante la posterior huida de la Policía.
Las autoridades alemanas dispusieron ayer que las banderas estuvieran a media asta en señal de luto, mientras frente a la escuela de la masacre se encendieron velas y se colocaron numerosos ramos de flores.
En Albertville no se dictan clases y aún no se precisó cuándo se reabrirá el colegio. Mientras tanto, un grupo de psicólogos asiste a los familiares de las personas asesinadas y a los alumnos y maestros que fueron testigos de la masacre.

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