Ajeno a las cuestiones de la fe, el flagelo del dengue impacta ya en la tradicional celebración de Semana Santa y en el turismo religioso que conlleva, caracterizado por las movilizaciones masivas en puntos emblemáticos del país.
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El avance sin tregua de la enfermedad en buena parte de las provincias obligó a replantear los tradicionales operativos de seguridad y de sanidad desplegados por los gobiernos locales, para dar paso a fumigaciones intensivas de iglesias y terrenos aledaños y a la desinfección de vehículos en tránsito, además de la entrega de folletería para prevenir el dengue.
En algunos casos -como en La Rioja- directamente se optó por cancelar algunas celebraciones litúrgicas.
Previsiblemente, el delicado panorama sanitario también desalentó en muchos casos el desembarco de peregrinos y de turistas en general -según el caso- en sitios de circulación masiva o en distritos especialmente castigados por la enfermedad, precisamente para evitar incrementar las posibilidades de contagio vía la picadura de un mosquito pasible de transmitir el dengue.
Sin embargo, funcionarios de turismo de las provincias salieron a contraponer los pronósticos agoreros sobre la performance turística del fin de semana largo que arranca mañana con datos positivos sobre aumentos de reservas (ver aparte).
Veamos dos postales que pintan una Semana Santa diferente, a fuerza del avance del flagelo: - El gobierno de Daniel Scioli decidió colaborar con los municipios en las tareas de fumigación durante los días previos en los partidos de San Nicolás y Luján, meca religiosa, para espantar al mosquito tan temido. «Si hubiera en el lugar alguna persona infectada, podría ocurrir que el mosquito Aedes Aegypti la pique y que luego, al picar a otra persona la contagie», explicó el director de Saneamiento, Héctor Marchán.
- En Corrientes, en sintonía, habrá operativos de «barrera sanitaria» tanto en el puente General Belgrano -que conecta a esa provincia con Chaco- como en la localidad de Itatí, imán de miles de feligreses.
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