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Alfonsín no menciona a Cobos, pero sospecha un boicot UCR
Más críticas a Binner. Embestida judicial de Servini. Viaje de urgencia del vicepresidente
Ricardo Alfonsín, Hermes Binner, Julio Cobos
La cédula judicial enviada por Servini al jefe del partido, Ángel Rozas, a los senadores Ernesto Sanz, Gerardo Morales y al diputado Ricardo Gil Lavedra responde a un amparado presentado por un grupo de convencionales nacionales identificados con Julio Cobos y también con Hermes Binner. El vicepresidente se autoexcluyó de la campaña y se convirtió en delegado nacional al Comité UCR, cargo partidario que lo habilita para pelear la conducción del radicalismo.
Acompañamiento
Cobos debió viajar ayer de urgencia a Mendoza debido al delicado estado de salud de su madre. El vicepresidente se alejó de la campaña nacional y acompañó al candidato a gobernador de su provincia Roberto Iglesias, quien luego del magro resultado electoral obtenido por Alfonsín en las primarias de agosto, exhorta a su electorado a cortar boleta en Mendoza, en perjuicio del postulante presidencial de la UCR.
Por ahora, las críticas explícitas de Alfonsín apuntan al socialista Hermes Binner. El candidato presidencial de Unión para el Desarrollo Social (UDeSo) explicó que lo que generó la respuesta del partido fue la declaración de Binner de que «gracias a la generosidad del socialismo, en el Frente Progresista participan otros partidos y que si no hubiera sido por el socialismo en Santa Fe, otros partidos no tendrían participación».
Alfonsín buscó bajar el tono de la polémica, al señalar que «las cuestiones en una provincia son distintas de las que se discuten en el nivel nacional, y por eso es posible que haya acuerdos provinciales que no puedan expresarse a nivel nacional». Al ser consultado sobre los sondeos que muestran que podrían crecer las chances electorales de Binner en las elecciones de octubre y colocarse en segundo lugar, Alfonsín respondió: «Yo no tengo esa información, aunque es lo que quieren muchos».
En tanto, dijo estar convencido de que «a muchos sectores les interesa debilitar al radicalismo en el escenario político», aunque «algunos lo consideren conspirativo». «Desde 1930, ésa es la actitud de muchos sectores en la Argentina, debilitar al partido radical, ya que con otros partidos es más fácil, porque no son tan fuertes, son partidos de intereses más que de valores, y no tienen tanto arraigo» como la UCR, explicó.
«Nosotros tenemos obligación de trabajar para ganar y para lograr que el radicalismo pueda ser un actor principal en la Argentina y esto se puede lograr si aparecemos como verdadera alternativa al oficialismo», indicó.
Por último, dijo que con su aliado Francisco de Narváez «no hay ninguna aspereza que limar», sino «simplemente hubo que redefinir cuestiones de estrategia electoral hacia adelante», como por ejemplo «ver en cuáles distritos es necesario ir juntos y en cuáles no es necesario».


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