6 de enero 2011 - 00:00

“Aliados” le ponen más presión a Dilma

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
Brasilia - El principal socio del Partido de los Trabajadores (PT) en el Gobierno de Dilma Rousseff, el conservador Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), incrementó ayer su presión sobre la nueva presidenta al cuestionar su decisión de conceder un aumento limitado del salario mínimo.

Un día después de que el ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que un incremento mayor sería «temerario» y vetado por Rousseff, los principales líderes del PMDB expresaron ayer su opinión de que el salario mínimo debería fijarse por encima de los 540 reales (321 dólares) definidos antes del recambio por Luiz Inácio Lula da Silva.

«El PMDB sólo hará lo que sea compatible con las posibilidades del Tesoro. Lo que dice el partido es que, evidentemente, en el Congreso habrá discusión», dijo el vicepresidente Michel Temer, uno de los máximos referentes de la agrupación.

A su vez, uno de los representantes del PMDB en el nuevo Gobierno, el ministro de Previsión Social, Garibaldi Alves Filho, dejó claro que considera que hay espacio para aumentar el valor del salario mínimo, aunque matizó su pos-tura al reconocer que «desafortunadamente, no podrá ser muy superior a 540 reales».

El conato de crisis en la alianza oficialista le costó ayer a Rousseff, en su quinto día de Gobierno, una crítica de la segunda central sindical del país, Fuerza Sindical, que calificó al ministro Mantega de ser «un Robin Hood al revés».

«Mantega actúa como un Robin Hood al contrario, inclinándose ante los especuladores y dando la espalda a los menos favorecidos», dijo el gremio en un comunicado firmado por su titular, el diputado Paulo Pereira, del Partido Democrático Laborista (PDT), perteneciente también a la bancada aliada del Gobierno.

Según analistas, el debate en torno al valor del salario mínimo refleja en realidad la ambición del PMDB de conquistar más espacio y poder dentro del Gobierno.

El martes, la mandataria debió suspender el nombramiento de políticos en cargos del segundo escalón del Gobierno, en un intento de lograr una «tregua» en la disputa por los puestos y las cajas que desde ellos se controlan.

Según Temer, la suspensión de los nombramientos seguirá vigente hasta febrero, cuando tendrán lugar las elecciones para las presidencias de la Cámara baja y del Senado.

La crisis se desató cuando Rousseff trasladó el control de la Oficina de Correos y dos agencias del sector de la salud al PT. Sus presupuestos combinados suman 41.000 millones de dólares. Además, el PMDB teme perder el control de empresas estatales clave, como Eletrobras y sus varias subsidiarias, que controlan gran parte de la industria energética de Brasil y que actualmente construyen algunas de las mayores plantas hidroeléctricas del mundo.

Los ministros del PMDB se reunieron hasta la madrugada de ayer con los líderes partidarios para analizar el tema, y acordaron pedir a la mandataria un reparto igualitario del poder con el PT.

Los funcionarios recientemente asumidos del PMDB se encontraron el martes a la noche en la casa de la gobernadora de Maranhao, Roseana Sarney, con el vicepresidente Temer y con el presidente del Senado, José Sarney, en el barrio de Lago Sul, en Brasilia.

Agencias ANSA, DPA y Reuters

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