"Esta es la historia de un lugar imaginario situado en Nueva York en las décadas del '30 y del '40 del siglo pasado, y es un tributo a la música y a las canciones de George Gershwin, pero en verdad es una historia que habla de los sueños de los artistas, por lo que podría estar situado en cualquier lugar y en cualquier época", dice la bailarina y directora en el comienzo del diálogo con este diario. "Todo arranca en el año '34, plena época de la crisis, cuando la ciudad atraviesa una época económica difícil y el dueño de este club de jazz decide cerrarlo. Los cantantes y los bailarines, que habían armado su espectáculo íntegramente dedicado a Gershwin, se enteran que esa noche los visitará el mismísimo autor, pero el dueño del lugar no hace caso a eso y cierra de todos modos. Así que, con música, video, danza y canto, la pieza habla de los esfuerzos y del entusiasmo para lograr la reapertura de ese espacio que para ellos es mucho más que un lugar de trabajo".
Periodista: Decía usted que esto podría estar ubicado en cualquier ciudad y en cualquier época. ¿Por qué entonces Nueva York y Gershwin?
Alicia Orlando: Se fueron sumando varias cosas. Hace unos años, viajamos con mi marido trabajando a Washington; ahí nos invitaron a un club donde tocaba la que era la antigua orquesta de Glenn Miller. En ese momento, me impresionó cómo estaba conservado el estilo de la época y cómo el público y los músicos evocaban ese tiempo glorioso. Nosotros estamos la mayor parte del tiempo abocados al tango, así que salir un poco e ir hacia el jazz no estaba mal. De modo que se sumaron lo bello de las músicas y las canciones de Gershwin, que son maravillosas tanto en sus melodías como en sus letras, ese recuerdo del club de Washington, mi relación con el jazz de toda la vida y lo que significa Nueva York para la cultura del siglo XX. Y aquí estamos. Me entusiasmaba de estas obras musicales que son a la vez complejas pero fácilmente comprensibles por cualquiera; y, al mismo tiempo, el plantearme el desafío de salir por un rato de lo que hago más habitualmente.
P.: Nueva York, como usted decía, es una referencia muy fuerte y constante para los artistas de Buenos Aires. ¿Le parece que tienen puntos en común ambas ciudades?
A.O.: Por supuesto; son muy parecidas. Por su mezcla de gente, por la diversidad. Hay de todo. Están los maestros. Están los grandes artistas. Está todo a mano. Y en lo personal tengo una gran afinidad con esa isla que es la capital de la comedia musical y donde voy a ver cosas cada vez que puedo.
P.: ¿Cómo armó el elenco?
A.O.: No hay aquí nombres muy conocidos por el gran público pero sí gente muy talentosa. Se armó una cooperativa, donde todos ponemos nuestra parte para que esto resulte. Con muchos de los que participan, he trabajado antes: obviamente mi marido Carlos Barneix, Ezequiel Martins, Valeria Robles, Omar Tubio, etc. Hay una chica que trabajará por primera vez conmigo que elegí porque es muy buena: Daniela Losada. Y también tenemos un cuarteto de músicos excelente.
| Entrevista de Ricardo Salton |


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