9 de noviembre 2012 - 00:00

Alivio en Irán por el triunfo del “mal menor”

Teherán - Alejado el inconfesable riesgo de tener un presidente estadounidense relativamente belicoso, como lo hubiera sido Mitt Romney, Teherán comentó la reelección de Barack Obama con el consabido «mix» de tonos duros y muestras de disponibilidad al diálogo.

Aunque es imposible buscar alivio en declaraciones oficiales, el sentido de los comentarios que circularon en Teherán al más alto nivel en las semanas que pasaron daba la impresión de que la República Islámica prefería tener todavía a Obama en la Casa Blanca, con su apertura al islam y la disponibilidad en las tratativas, y no «otro Bush», un presidente proclive a la guerra, como definió la agencia semioficial iraní FARS a Romney en un comentario en caliente. Con el trasfondo de 33 años de ausencia de relaciones diplomáticas que siguieron a la toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán en 1979, un comentario sobre las presidenciales norteamericanas fue hecho por el ayatolá Sadeq Amoli Larijani, una de las máximas autoridades iraníes.

«Las relaciones con Estados Unidos no son fáciles y luego de todas las presiones estadou- nidenses y los crímenes contra el pueblo iraní no es posible» volver a establecerlas «de la noche a la mañana», expresó el ayatolá, según dio a conocer FARS.

«Cuatro años atrás», recordó Larijani, Obama se había presentado tendiendo «la mano de la cooperación con Irán», pero luego «transitó un camino diferente e impuso sanciones sin precedentes: es natural que el pueblo iraní no olvide nunca estos crímenes».

Las sanciones a las que hizo referencia Larijani son las internacionales contra el programa nuclear iraní sospechado de tener una finalidad militar, mientras las «relaciones» son las negociaciones bilaterales Irán-EE.UU. sobre el efervescente informe atómico que, según versiones periodísticas que fueron desmentidas, las dos partes habrían ya llegado a un acuerdo de principio.

«Estados Unidos comenzará a ser sabio cuando consiga conquistar la confianza de la nación iraní», aseveró el jefe del aparato judicial, muy cercano al guía supremo Alí Jameneí. La «confianza» de la que habló el conservador Larijani, hermano del presidente del Parlamento, Alí, es un término con el que los negociadores persas indican concesiones en el frente de las sanciones internacionales que Teherán considera «criminales», porque, entre otras cosas, hacen difícil el conseguir 50 medicamentos importantes para salvar vidas.

No obstante las sanciones y su contribución a la inflación que potencialmente mina la estabilidad social de la República Islámica, el orgullo iraní -al menos a nivel oficial- es aún alto: el vicecomandante de los Pasdarán sostuvo que el progreso del país en el campo científico y tecnológico «se convirtió en una gran preocupación para Occidente».

Agencia ANSA

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