Técnicos del INTA destacaron la importancia de anticiparse a posibles problemas climáticos. Un barbecho eficiente abarca entre 30 y 90 días.
Trabajos realizados en forma conjunta por técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la empresa Syngenta demostraron que el agua almacenada durante el barbecho puede constituir hasta el 50% de aquella que se consume durante el cultivo.
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Se destaca así que los rendimientos agrícolas quedan determinados en buena medida por las acciones previas, tanto durante las campañas anteriores como en los meses que preceden a la siembra.
En ese sentido, el barbecho químico es una instancia agronómica que ha ido ganando importancia en los últimos años, de la mano de la siembra directa, en la medida en que en el período donde el lote no está sembrado se juegan las condiciones para lo que viene.
La finalidad del barbecho, entonces, es almacenar la mayor cantidad de agua y nutrientes que serán requeridos por el cultivo posterior. En esta etapa, influye mucho que el suelo se mantenga libre de malezas, y ello se logra mediante la utilización de herbicidas.
«La tecnología del barbecho químico es una herramienta que permite el control anticipado de malezas con herbicidas, minimizando el consumo de agua por parte de ellas», describen diferentes informes técnicos del INTA.
«La eficiencia se ve fundamentalmente en la conversión de agua en granos. Y en situaciones de escasez de agua, las malezas son mucho más competitivas que los cultivos», señaló Luis Lanfranconi, ingeniero del INTA Río Primero que participó del último encuentro de capacitación organizado por Syngenta en Córdoba.
En general, «la longitud de barbecho más eficiente oscila entre los 30 y 90 días», por lo tanto es el momento de pensar en esta instancia para los cultivos que se vienen: trigo, maíz, girasol e incluso pasturas, indicó Lanfranconi.
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