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Amaga Cristina: baja impuestos sólo si llegara a perder el manejo de caja
En su debut en Olivos, los gobernadores -17 sobre 24- se encontraron con una propuesta de Cristina sobre el impuesto al cheque.
Diputado fugaz -apenas participó de una sesión, en la que el oficialismo salió perdidoso-, el patagónico buscó dar solidez a una propuesta incendiaria que revela que el matrimonio K prefiere perder esa «caja» antes que tener que cederla a las provincias.
En Olivos, frente a diecisiete gobernadores, tuvo el inocultable aroma de una amenaza: si la embestida de la oposición para modificar ese tributo avanza en el Congreso, la Presidente la vetará y luego propondrá la desaparición de ese impuesto.
La secuencia, parte de un espadeo con la oposición tiene una escala cierta. La detalló Florencio Randazzo al salir de Olivos: «La Presidente pidió analizar la eliminación del impuesto al cheque para que en 2011 ya no esté vigente».
Es decir: de recibir 3.500 millones, las provincias -las amigas y las otras- pasarían a recibir cero en vez de los 10.000 o 12.000 que promete, desde la trinchera, el bloque parlamentario anti-K.
Ese escenario terminó de volcar la voluntad de los gobernadores que se turnaron al micrófono, aplicados, para castigar la propuesta de los anti-K de cambiar el tributo. El libreto fue similar: «Lo hacen porque no tienen responsabilidad de gestión», coincidieron.
La maniobra oficial carece de sutilezas. Si el régimen de distribución no se modifica, el impuesto al cheque resulta imprescindible para no «desfinanciar» la caja nacional, pero si se readapta para girarlo a las provincias, se convierte en un tributo distorsivo.
De un extremo a otro en un pestañeo; un abracadabra que revela cuál es, para los Kirchner, el pulseo de fondo: no se trata de la necesidad y utilidad de esos fondos sino de quién los maneja. Otra vez, irrumpe un criterio de «a todo o nada» típicamente kirchnerista.
Fueron, en 2009, 21 mil millones que se estiran, según la proyección de Economía, a 24 mil para este año. Ayer, en Olivos, la Presidente dijo contar con un informe técnico sobre cómo el Estado podría compensar la pérdida de ingresos por la derogación del impuesto al cheque.
«Si se blanquea la actividad que opera en negro para evadir este impuesto, en dos años se pueden recuperar esos fondos» detalló la mandataria.
De hecho, Amado Boudou -uno de los ministros presentes ayer en el almuerzo de Olivos- recibió en las últimas horas un pedido para que evalúe vías alternativas de financiamiento como un impuesto a la renta financiera (ver aparte).
¿Y cuándo van a hablar los diputados? -se animó un gobernador en referencia al silencioso Kirchner.
No. Acá la que habla es la Presidente -respondió el patagónico y agregó, como renegando de su banca: «Yo no estoy acá como diputado sino como presidente del PJ».
Fue la oportunidad para que la anfitriona haga una defensa de la convocatoria a las provincias. «Cuando Néstor era gobernador, sólo lo recibía el ministro de Economía y cuando lo hacía era para sacarnos no para darnos» recordó en referencia a los pactos fiscales.
En ese paneo pronosticó, además, un 2010 con «indicadores para arriba» en todos los rubros y se extendió en el «efecto positivo» que tuvo sobre la economía el plan de Asignación Universal para la Niñez cuyo impacto fue mayor en el NOA y en el NEA.
Tuvo, además, otro autoelogio respecto del régimen de control de importaciones que sirvió, dijo, para «preservar a las economías regionales». En la mesa estaba la ministra Débora Giorgi, promotora de ese esquema.
El elenco K se completó con Amado Boudou, Diego Bossio, Oscar Parrilli, Aníbal Fernández y Carlos Zannini. De los gobernadores, el Gobierno destacó la presencia de Juan Schiaretti, el cordobés, que sorprendió con planteos alineados con la Casa Rosada.
Schiaretti se zambulló, con una propuesta muy parecida a la que expuso Juan Manuel Urtubey, en el capítulo coparticipación luego de que la Presidente hiciera una referencia: «En algún momento nos tenemos que poner a discutir en serio sobre la coparticipación».
El cordobés y el salteño coinciden en la creación de un fondo de equidad social que permita distribuir, a partir de cierto nivel, los recursos según las necesidad estructurales y sociales de cada provincia. Algo similar, más puntilloso, propone Jorge Capitanich.
La ronda de presentes se completó con Daniel Scioli, Celso Jaque, José Luis Gioja, Walter Barrionuevo, Mauricio Closs, Daniel Peralta, Jorge Sapag, Gildo Infrán, Sergio Daniel Urribarri, José Alperovich, Oscar Jorge, Luis Beder Herrera y Gerardo Zamora.


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