27 de agosto 2015 - 00:00

Amargo debate en Senado, el costo de acuerdo a Parrilli

Amado Boudou bajó ayer a las bancas para conversar con el bloque kirchnerista. Lo rodeaban Beatriz Rojkés de Alperovich, Miguel Pichetto y Juan Manuel Abal Medina.
Amado Boudou bajó ayer a las bancas para conversar con el bloque kirchnerista. Lo rodeaban Beatriz Rojkés de Alperovich, Miguel Pichetto y Juan Manuel Abal Medina.
 El Gobierno logró pasar ayer en el Senado los acuerdos pendientes para ratificar en el cargo a Oscar Parrilli, como jefe de la nueva SIDE, su segundo, Juan Martín Mena, y hasta un ascenso al secretario de Relaciones Exteriores de la Cancillería, Eduardo Zuaín, a la categoría de Embajador Plenario y Plenipotenciario Categoría A. Esa fue la verdadera razón de sesionar en medio del clima enrarecido que rodea estos días a la política. Es cierto que al final de la sesión se votó una carrada de proyectos menores que esperaban en carpeta, producto de la parálisis del Congreso en medio de la campaña, pero lo cierto es que desde que la Comisión de Acuerdos dictáminó la ratificación de los funcionarios la prioridad del kirchnerismo fue aprobarlo en el recinto.

Y para eso hasta pagó ayer el costo de habilitar el recinto para que la oposición despotricara por la elección en Tucumán y la muerte del militante en Jujuy.

Miguel Pichetto preparó el escenario para la ocasión. Había recibido la orden de ratificar a Parrilli y a Mena. Desde ahí negoció. Logró que toda la oposición le aceptara tratar primero los acuerdos y después liberó el recinto para las cuestiones de privilegio y protestas varias. Esa inversión de la orden del día le permitió garantizarse la votación de Parrilli y de Mena.

Más temprano, el kirchnerismo le había enviado otro regalo a la Casa Rosada: en la Comisión de Presupuesto y Hacienda firmaron el dictamen del proyecto que blinda la venta de acciones de empresas privadas en poder de la ANSES. Lo hicieron con apenas dos modificaciones formales y sin eliminar el artículo que establece que en el futuro el Congreso deberá reunir los dos tercios de los miembros para decidir la venta de alguna de esas acciones.

El recinto lo debatirá recién el 9 de septiembre. Si se vota de esa forma, habrá show de presentaciones por inconstitucionalidad en el futuro y el tema terminará de nuevo en la Corte Suprema. La oposición, que había pedido otro día de debate, pegó el faltazo.

La batalla de ayer en el recinto del Senado entre kirchneristas y radicales tuvo un cruce entre senadoras que quedará registrado como hito para no olvidar.

Beatriz Rojkés de Alperovich había tomado la palabra: "Nosotros somos gente decente. Nuestros opositores no son gente de bien...", dijo, "... nadie hay más interesado que las actuales autoridades de que los comicios se desarrollen en paz".

Enfrente tenía a la radical tucumana Silvia Elías de Pérez, a quien Rojkés acusó: "Fue quien más había contribuido a generar la violencia".

"Se observó la compra de voluntades a plena luz del día",
denunció en el recintro Elías de Pérez. "La manifestación se realizó en forma pacífica y, a cambio, recibieron una brutal represión de la Policía de Tucumán".

La esposa del gobernador retrucó deslizando con ironía que la radical quizás había sido "víctima de violencia de género". Finalmente, Elías de Pérez presentó una cuestión de privilegio.

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