21 de junio 2012 - 00:00

Amenazan ahora con marchar a la Plaza

Hugo Moyano puso en juego todo el poderío de su maquinaria sindical en su pelea con el Gobierno. Mientras distribuía miles de afiliados en las plantas de refinación de petróleo de todo el país, anunció desde hoy un paro nacional del transporte y una posible movilización a la Plaza de Mayo. Para hoy, Moyano prevé reunir a los dirigentes de sindicatos afines para extender las medidas de fuerza.

Al menos 2.000 camioneros se repartieron ayer en las refinadoras de Dock Sud, La Plata, La Matanza, Zárate y Campana para sostener la huelga que comenzó el martes y, de acuerdo con el cronograma del sindicato, continuará hasta mañana al mediodía. Lo propio hizo el gremio en las otras 17 provincias en las que hay plantas de salida de combustible con destino a las estaciones de servicio.

La tensión anoche se había concentrado en La Matanza. Desde allí, el secretario adjunto del sindicato e hijo del líder, Pablo Moyano, encabezó la protesta en medio de forcejeos con personal de la Gendarmería enviado por el Gobierno para liberar la planta. El dirigente tildó de «chantas» al secretario de Seguridad nacional, Sergio Berni, y al vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, que cuestionaron la medida.

La pulseada promete extenderse hoy. Moyano puso en alerta a los sindicatos que le responden y varios de ellos se reunirán esta mañana en la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT) para ponerse a disposición del jefe de los camioneros.

La excusa del conflicto es la falta de acuerdo en la negociación salarial entre el gremio y la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac). La paritaria arrancó la semana pasada con la formalización del pedido sindical: un aumento de sueldos del 30% y el pago de una suma fija no remunerativa de entre 3.000 y 4.000 pesos por afiliado en compensación por el peso del impuesto a las Ganancias.

Al primer ofrecimiento patronal de una suba del 18% en tres cuotas el gremio le respondió, la semana pasada, con un paro en la distribución de caudales que afectó la provisión de dinero en los cajeros automáticos. Este martes, ante una segunda oferta de 21%, el sindicato resolvió una huelga nacional en el reparto de combustibles. La próxima audiencia en la cartera laboral está prevista para mañana. A pesar de las amenazas del Gobierno, que fueron desde la posible aplicación de la Ley de Abastecimiento al eventual quite de la personería jurídica del sindicato, los colaboradores de Moyano hicieron caso omiso. De hecho, alegaron que ayer, por ser feriado, no recibieron comunicación alguna de parte del Ejecutivo y prometieron que la medida continuará al menos hasta mañana al mediodía.

Hoy el líder de la CGT buscará involucrar a la central obrera en el conflicto. Desde el gremio habían avisado que a la primera señal de represión contra los afiliados apostados en las refinerías habría un paro nacional. Por la noche, el propio Moyano se encargó por televisión de confirmar para hoy esa medida. De paso, en una entrevista se despachó contra el ministro de Planificación, Julio de Vido: «las veces que me dijo si vos te vas, yo me voy», evocó de sus charlas con el funcionario.

El gremio tenía resuelto marchar el martes próximo al Inadi para reclamar por la universalización de las asignaciones familiares. Anoche la maquinaria del sindicato había sido puesta en alerta ante la eventualidad de anticipar la movilización.

Los gremios que responden a Moyano también se pusieron a su disposición. En particular los que todavía integran la CATT, un sello que quedó diezmado por la retirada de media docena de sindicatos enemistados con el camionero. En la sede de esa entidad hoy habrá una reunión de gremios del transporte carretero, marítimo, ferroviario y aéreo para coordinar eventuales acciones en apoyo a Moyano. Cerca del camionero avisaron que un paro nacional del transporte se extenderá de inmediato a otras actividades.

Mientras tanto, en el sur el gremio petrolero acompañaba la medida de fuerza en las refinerías de Neuquén. El jefe del sindicato de la actividad en Neuquén, Río Negro y La Pampa, Guillermo Pereyra, confirmó a este diario el respaldo de la organización a las medidas de fuerza.

El conflicto se desató a tres semanas de la fecha prevista para el Congreso de renovación de autoridades en la CGT, adonde Moyano planea hacerse reelegir. En contra de esa alternativa están los «gordos» de los grandes gremios de servicios y el sector de los «independientes», así como varios dirigentes que hasta hace pocos meses respondían al camionero. A su rival, el metalúrgico Antonio Caló, el camionero le dedicó un desafío: «¿hay alguna duda que le gano?», se preguntó retóricamente.

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