6 de septiembre 2011 - 00:00

Amorim: “Podemos ser afectados por guerras ajenas por recursos”

El ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, en la foto con su par Arturo Puricelli, dedicó una conferencia en «portuñol»  a expertos argentinos sobre la posibilidad de enfrentar conflictos entre terceros países por recursos naturales.
El ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, en la foto con su par Arturo Puricelli, dedicó una conferencia en «portuñol» a expertos argentinos sobre la posibilidad de enfrentar conflictos entre terceros países por recursos naturales.
El ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, expuso ayer los ejes de la posición de Brasil sobre la cooperación bilateral y sudamericana en la Escuela de Defensa Nacional, después de reunirse con el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, en el Edificio Libertador. En el despacho del ministro se revisaron las áreas de cooperación en torno a un diálogo político-estratégico; ciencia, tecnología y producción; cooperación militar; y la Antártida y el Atlántico Sur. En esa autopista de intereses mutuos declarados aún está pendiente la cesión mutua de repuestos para aviones de combate.

La iniciativa fue firmada por el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino, y su par brasileño Junit Saito en 2008 y no hubo ningún intercambio. El acuerdo permitía la cesión de partes, motores y electrónica de cazas brasileños para los Mirage III argentinos, mientras que los aviadores brasileños recibirían lotes en desuso de la Fuerza Aérea Argentina para sus Boeing 707. La Fuerza Aérea disponía de 4 aviones Boeing 707 (matrículas TC-91, T-95, VR-21 y LV-WXL) que están desprogramados, cumplían la misión de transporte estratégico de tropas y con capacidad para reabastecer cazas en vuelo.

A sala llena en la Escuela de Defensa Nacional, Amorim desgranó en 45 minutos lo que sería la médula de su pensamiento que tituló «La política de Defensa de Brasil y su visión regional». «Me atrevo a una osadía, hablaré en portuñol para mejor comprensión de mis palabras», arrancó jocoso el ministro y excanciller de Lula ante un público de especialistas. Estaban el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevalier; del Ejército, general Luis Pozzi; de la Armada, almirante Jorge Godoy, flanqueados por el director y anfitrión de la Escuela, Germán Montenegro, exanalista internacional del servicio de inteligencia de la Fuerza Aérea, el viceministro de Defensa, Alfredo Forti, el embajador brasileño Enio Cordero, más atrás, mezclada entre alumnos cursantes de defensa y agregados militares de países limítrofes, la directora nacional de Inteligencia Estratégica Militar, Lourdes Puente de López Llovet.

El ministro brasileño defendió la idea de que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) diseñe su propia estrategia de «disuasión» para proteger sus «grandes recursos» de amenazas de fuera de la región. Enumeró las riquezas, agua, biodiversidad, alimentos, minerales estratégicos, hidrocarburos, grandes espacios verdes, para advertir luego al auditorio: «Podríamos ser afectados incluso por guerras entre países de fuera de la región en disputa por recursos naturales».

Repitió varias veces que la matriz de la seguridad regional está «en los pasos que han dado los doce países de la Unasur para acordar estrategias comunes y de desarrollo autónomos» dentro del Consejo Sudamericano de Defensa.

«Queremos valorizar el Consejo Suramericano de Defensa y aumentar la cooperación con los países de la región. También queremos estrechar relaciones con los países africanos y convertir el Atlántico Sur en una zona de paz y libre de armas de destrucción masiva en especial nucleares», dijo el ministro. No todos entendieron que el mensaje estaba dirigido a una potencia presente en el Atlántico sur, Gran Bretaña, ha habido sospechas históricas sobre si los buques y submarinos en patrulla que despliega la Armada británica a las Malvinas portan armas nucleares.

«Hay que evitar que la actitud pacífica de los países de la región sea interpretada como indefensión por parte de potencias extranjeras»
, agregó más tarde Amorim. Recalcó que «no es posible ni prudente subestimar» los riesgos que afrontará la región en las próximas décadas.

Enfatizó que Brasil «jamás» intentaría imponer una estrategia de Defensa en la región y puso como ejemplo la actitud «fuertemente cooperativa» de su país para la producción de equipos militares en conjunto con otros países suramericanos.

Destacó los acuerdos vigentes con la Argentina, Chile y Colombia para que cada uno produzca piezas para la fabricación de un avión de carga militar (KC-390) desarrollado por la empresa aeronáutica brasileña Embraer.

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