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Amplió bloque K en Diputados y llega al quórum con aliados
• Radicalismo, primera minoría opositora que mantiene cargos en Cámara y organismos de control

El efecto que alcanzó ayer el Gobierno supera cualquier cálculo preliminar: consiguió 34 bancas más que las que tenía hasta ahora. Así, el número indica que contaba con 118 legisladores propios y sumaba al menos 17 aliados, con lo cual superaba ampliamente el quórum de 129 con cerca de 135 legisladores para el próximo período parlamentario.
Las sorpresas de ayer arrancan no con el previsible triunfo del Gobierno, aunque más holgado que lo esperado en Diputados, sino con el resultado que consiguió el radicalismo a pesar de la mala elección de Ricardo Alfonsín.
El bloque de la UCR se garantizó continuar siendo el segundo tras el kirchnerismo con 42 diputados. Ese número no es menor: con eso el radicalismo logra mantener el derecho de colocar al presidente de la Auditoría General, los cargos de la minoría en el Consejo de la Magistratura y al menos una vicepresidencia en Diputados.
Con el resultado de ayer el Frente Amplio Progresista se quedó con 17 diputados, una reducción de los actuales 22. El impacto fue más fuerte en cuanto a reducción de la oposición, dentro del bloque de la Coalición Cívica: de los 18 diputados que tiene hasta el 10 de diciembre ahora sólo le quedarán 7.
Y eso porque Patricia Bullrich logró zafar de la debacle en la Capital Federal haciéndose de la única banca en el distrito que logró la Coalición Cívica. Pero a Carrió le quedaron afuera sus espadas más fieles como Adrián Pérez o Elsa Quiroz, la presidenta del partido.
La articulación de esa oposición no será fácil. Carrió aseguró que continuará en la Cámara por los dos años que le quedan; afirmó que Alfonso Prat Gay seguirá junto con ella, pero a todo ese bloque le costará desde ahora volver a unificar estrategias, por ejemplo, con el radicalismo. Los dos partidos tuvieron una guerra de campaña que en algunos casos fue más violenta que la que mantenían con el oficialismo.
Esos lazos también se rompieron entre la UCR y el Peronismo Federal puro o los hombres de Francisco de Narváez. No será lo mismo tras las reyertas de la campaña, que Ricardo Alfonsín se reúna con los denarvaístas para las amenas tertulias que solían tener en medio de las sesiones en el recinto.
Los aliados del Gobierno son variados y les exigirán tanto a Agustín Rossi como a la propia Casa Rosada un equilibrio de negociación importante. Allí estarán el Frente Cívico por Santiago del Estero; Nuevo Encuentro; el Movimiento Popular Neuquino; la nueva diputada riojana, Griselda Herrera, que le responde a Carlos Menem (otro triunfante de ayer al hacerse de dos bancas en el Senado), y el salteño Walter Wayar.
Hasta anoche, el kirchnerismo lograba sumar unas 85 bancas a las 36 que habían quedado con mandato hasta 2013.
Para que ese número fuera posible, la provincia de Buenos Aires le aportó al Gobierno 22 diputados, de los 35 que estaban en juego allí.
Ese número le abre no sólo el quórum al Gobierno, sino la posibilidad de iniciar el 10 de diciembre una venganza que el kirchnerismo viene soñando desde hace dos años, cuando el famoso «grupo A» tomó el control de la presidencia de casi todas las comisiones de Diputados, salvo las cuatro consideradas de gobierno, pero al mismo tiempo le quitó el quórum al kirchnerismo en todos esos cuerpos.
El apuro por revertir esa situación es tal, que el propio Rossi ya anunció que en la sesión preparatoria donde se constituya la nueva Cámara, el oficialismo procederá a retomar el control, cual revolución, de todas las comisiones y presidencias.


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