Viena - Romper el aura de elitismo que rodea a la ópera, que el gran público no le tenga miedo y tender puentes con la sociedad centran la conferencia que los principales teatros líricos de Europa celebran desde ayer en Viena. Bajo el nombre de "Ciudadanía", representantes de 86 escenarios de ópera de 32 países analizarán hasta el domingo qué aportan y qué reciben de la sociedad, qué modelos de gestión pueden hacer esa relación más fluida y cómo evitar que la ópera sea vista como un arte para un círculo de fans. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, gran amante de la ópera, y encargado del discurso inaugural de la cita vienesa, se refirió a la necesidad de una consolidación de las cuentas públicas para que la ópera no desaparezca. "Los recortes económicos en educación no son inteligentes" porque es necesario proteger la cultura, la ciencia y la investigación para lograr una sociedad que permita la igualdad de oportunidades, dijo. "No hay nada más europeo que la ópera", sostuvo Barroso en su discurso, en el que insistió en que la cultura en general es el cemento de la Unión Europea. Durante las cinco jornadas de estas conferencias se analizarán asuntos como la evolución de la ópera en tiempos de crisis económica, el impacto del teatro lírico en la sociedad y el efecto económico que los teatros tienen en sus ciudades.
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