En el Luna. Pese a sus muchos errores, el público fue comprensivo.
Chuck Berry, física y artísticamente deteriorado, actuó en el Luna Park en abril de 2013 (tenía 86 años), Esta es una parte de la crónica que Ambito Financiero publicó en su momento: "El público se mostró comprensivo y feliz de haber visto en este frustrante ocaso al legendario músico convertido en una especie de Mr. Magoo rocanrrolero, junto a dos de sus hijos. Papá Chuck no quiere dejar de ofrecerse a su público, al que le pide varias veces disculpas ("la guitarra funciona bien, el problema soy yo") mientras observa extasiado la multitud que llena a tope el Luna Park. Cuando a las 21.30 Berry salió a escena con su camisa roja y su gorra de capitán del barco para ponerse a tocar inmediatamente la inconfundible intro de "Roll over Beethoven" (que luego grabaron Los Beatles), el Luna explotó de felicidad. Sin embargo, ya en ese primer tema nadie pudo dejar de notar los gigantescos pifies que le arrancaba a su Gibson.
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A lo largo de los siguientes cincuenta minutos, el único tema tocado de manera correcta y completo fue el clásico "No Particular Place To Go". En medio de los siguientes hits, "Carol" y "School Days", Berry habia presentado a su hija, Ingrid Darlin Berry Clay (que con su armónica llenó varios vacíos de la guitarra de su padre), y a su hijo guitarrista Charles Edward Berry Jr. Los dedos de Berry se movían entre las seis cuerdas con agilidad, sólo que lo hacían en las notas equivocadas, lo que daba el efecto de una banda de rock and roll clásico, con una guitarra líder dedicada al experimental progresivo. Pronto Chuck también empezó a quedarse en blanco con las letras, y luego a interrumpir un tema por la mitad al recordar la intro de guitarra de otro de sus clásicos. Un nuevo gag que empezó a repetirse era su intento de afinar su guitarra, lo que provocaba la ira de su hija, que lo retaba diciéndole que no toque nada porque así sólo iba a empeorar las cosas. Dos intentos de tocar bien "Reelin and Rocking", fueron seguidos por los de los hijos de sacar al padre del escenario aunque para alegría de la audiencia Chuck siempre se las arreglaba para volver, situación que culminó con un último esfuerzo para terminar la extraña noche con un "Johnny B. Goode" en el que el "Go Johnny Go!", coreado por todos los presentes a modo casi catártico, cubrió toda desafinación posible.
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