3 de febrero 2011 - 00:00

Angustiante drama en la Norteamérica profunda

Los principales méritos de «Lazos de sangre» son las actuaciones y la verosímil ambientación en una de las regiones  más deprimentemente pobres de Estados Unidos.
Los principales méritos de «Lazos de sangre» son las actuaciones y la verosímil ambientación en una de las regiones más deprimentemente pobres de Estados Unidos.
«Lazos de sangre» (Winters bone, EE.UU., 2010, habl. en inglés). Dir.: D. Granik. Int.:J. Lawrence, J. Hawks, D. Dickey.

Este drama montañes de estilo realista y desgarrador vale por su verosimilitud de ambiente y actuaciones, pero no aporta mucho en tema, salvo el énfasis en mostrar la parte más deprimente del tercer mundo que siempre subsiste en las regiones más pobres de los Estados Unidos.

La vida es durísima en la casa del personaje de Jennifer Lawrence, una chica de 17 años que trata de criar a sus dos hermanos pequeños con una madre enferma mental que, más que nada vegeta, y un padre delincuente que nadie ve hace tiempo a pesar de que está en libertad condicional. El problema es que si no se presenta, la justicia va a embargar la casa, empeorando drásticamente la ya terrible situación de los tres hermanos, sin comida y muertos de frío y, para colmo, como se va viendo de a poco, discriminados por una tensa situación delictivia que involucra a todo el clan al que pertenecen. Si el padre estuviera muerto, entonces no rematarían la casa, pero para eso hace falta que aparezca el cadáver, y, obviamente, quienes lo asesinaron no van a dar el dato, a pesar de saber que los huérfanos son familia.

Sin el pintoresquismo de los films tercermundistas sobre la pobreza, ni el humor negro y el vuelo estético del Buñuel de «Los olvidados», estos «Lazos de sangre» terminan jugando como un drama policial sobre gente «white trash» que nunca termina de explotar del todo en ninguna dirección. Hay un par de escenas donde la tensión avanza sobre la depresión general, en especial el momento en el que la protagonista casi sucumbe ante una visita a los tipos más duros del clan. Luego, hay un festival de amputaciones de manos con sierra mecánica provisto de un tono heroico-feminista que resulta difícil de digerir en todo sentido.

Algunas soluciones facilistas del guión hacia el desenlace no mejoran el equilibrio de un film lleno de premios y de varias nominaciones al Oscar que, si bien tiene sus méritos, no se sabe del todo bien a quién se lo podría recomendar.

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