29 de mayo 2015 - 00:00

Ante proyecciones que no cierran

El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona Oeste de Buenos Aires, sobre la base de los precios estimados a cosecha 2016 para trigo y granos gruesos. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.

Cerca de finalizar la cosecha 2014/15 y con rindes ya definidos, se está planificando la nueva campaña.

Para el trigo en campo propio, con precios a cosecha de 137 US$/tn en el MAT, hay quebranto. El rinde de indiferencia requerido para "salir hecho" es de 59 qq/ha. Esto para la zona Oeste es imposible, aún con un clima perfecto.

La soja de segunda sobre trigo también muestra quebranto para el rango de rindes expuesto, con un rinde de indiferencia de 24 qq/ha. Si bien es un rinde alcanzable en años buenos, será difícil que los rindes sean suficientemente altos como para revertir el quebranto en el trigo.

Para el maíz el quebranto es muy importante, y se necesita un rinde de indiferencia en campo propio (para salir hecho) de 121 qq/ha. Sumamente difícil alcanzar estos rindes promedio en toda la zona, casi imposible, aún con clima perfecto.

La soja de primera también muestra quebranto para siembras en campo propio. El costo total en quintales es del orden de 37 qq/ha. En girasol, en tanto, se necesitan 22 qq/ha para salir hecho.

Las proyecciones en campo arrendado son mucho más complicadas. Los precios de arriendo se estimaron en 7 qq/ha (2 qq/ha menos que los valores negociados en la última campaña). Con rindes de indiferencia de 64 qq/ha en trigo, 26 qq/ha en soja de segunda y 127 qq/ha en maíz, estas alternativas no son viables.

El rinde de indiferencia de girasol es del orden de 24 qq/ha, y en soja de primera se necesitan 39 qq/ha para salir hecho. Se trata de un rinde que no es fácil de alcanzar si no acompaña el clima. Ante este contexto, será difícil la negociación de los precios y modalidades de arriendo.

Con los precios internacionales en niveles bajos como los actuales, deben implementarse cambios en las alícuotas de las retenciones y en la política de exportaciones para que la agricultura sea viable.

Aún queda algo de tiempo para que se estimule la siembra de trigo, que se proyecta con caídas en el área ante un panorama tan complejo. Para los granos gruesos, los cambios seguramente se definirán después de la siembra, con las cartas ya jugadas.

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