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Anti re-re y promesas, la oferta del desafiante
Con mensaje dual, algunas críticas pero reconocimiento a políticas K, Sergio Massa se lanzó con un acto desde Tigre, su municipio.
Ayer, desde Tigre, con una puesta ordenada y metódica, Massa volvió a ratificar su negativa a cualquier intento de reforma de la Constitución y de permitir un tercer mandato consecutivo de Cristina de Kirchner, pero a la vez elogió medidas K, como la política de derechos humanos y las políticas sociales. "Algunos sectores necesitan la mano del Estado", dijo.
En ese zigzag, premeditado y táctico porque le permite interpelar tanto a votantes anti-K como a sectores que simpatizan con el Gobierno, anudó una serie de reclamos con formato de promesa electoral: se mostró a favor de modificar el Impuesto a las Ganancias y planteó la urgencia de atacar la "inflación" que, dijo, "se come el salario de los trabajadores" y los haberes de los jubilados.
Sólo ante las cámaras, y luego de una larga lista de agradecimientos, Massa enfocó un discurso que giró sobre dos referencias: lo distinto y lo nuevo. Por eso, enfatizó en el origen diverso -insistió, luego, con la idea de diversidad- de los dirigentes que forman parte del Frente Renovador, al tiempo que martilló con la idea de lo "nuevo" a la que incluyó la idea de un grupo de dirigentes jóvenes aunque aceptó que "algunos del espacio no lo son tanto".
En ese tramo pareció resolver el dilema en torno a la participación o no del macrismo en el FR. "Algunos vienen del vecinalismo, otros del radicalismo y otros del PRO", dijo en referencia a los intendentes que integran el frente. Aunque, luego, le dedicó una mención especial a los que, como él, provienen del peronismo.

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