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Antunes, de Macunaíma a los clásicos
José Alves de Antunes Filho sigue siendo, a los 82 años, el director más importante de Brasil y quien más ha influido en la escena internacional.
Después de los 90 se volcó a una dramaturgia más tradicional (Shakespeare, Ibsen, Tragedia griega, clásicos brasileños) La razón: «todo el mundo empezó a hacer Macunaíma» explicó en una entrevista. Por razones que se desconocen, Antunes nunca se presentó ante el público argentino (hace dos años estuvo a punto de viajar a Buenos Aires, pero a último momento rechazó la invitación por temor a la gripe A). Ahora sí está confirmada su visita, que acompañará el estreno de dos de sus montajes más recientes: «Policarpo Quaresma» de Lima Barreto (12, 13 y 14 de mayo, Sala Casacuberta del Teatro San Martín) y el drama musical «Lamartine Babo», con textos del propio director (14 y 15 de mayo, en el nuevo espacio Bajo Plaza del Centro Cultural Gral. San Martín). Ambos títulos integran (junto a «La Falecida» de Nelson Rodrigues) la llamada «trilogía carioca» que recorre diversos aspectos de la vida social, política y cultural de Rio de Janeiro.
Antunes es oriundo de San Pablo, pero su amor por Río derivó en este vibrante homenaje, inspirado en las madrugadas que pasó al lado de artistas como Clarice Lispector («minha comadre», según definió). En su teatro hay huellas del expresionismo alemán, el psicoanálisis junguiano, la física moderna y la filosofía oriental. También influyeron en él Robert Wilson, Giorgio Strehler, director del Piccolo Teatro de Milán; Tadeusz Kantor, creador del «teatro de la muerte», y el japonés Kazuo Ohno, gran maestro de la danza butoh, con quien tuvo el privilegio de colaborar.
Pese a estas reconocidas influencias, Antunes sigue interesado en un teatro esencialmente brasileño que no desdeñe lo popular. Su espectáculo «Lamartine Babo» incluye temas de Babo, conocido mundialmente como «el rey del Carnaval» y también autor de varios himnos futbolísticos. Erguido, fibroso, de espíritu combativo y sin pelos en la lengua, Antunes se define como un rebelde que odia envejecer («Odio haber cumplido 80 años») y que aún hoy prefiere trabajar con actores jóvenes e inexpertos porque eso le asegura una mayor libertad creativa.
«Estoy menos rabioso, sonrío más, no busco tanta pelea», declaró el año pasado ante un medio brasileño, pero aun así no se priva de criticar con dureza la política cultural de su país, donde «se financian iniciativas culturales y al mismo tiempo se desprecia la educación pública». Al artista le preocupa traducir en escena las inquietudes de la actualidad. Su vínculo con el teatro sigue siendo tan apasionada y vital como en su juventud (aunque algunos lo tilden de «tiránico», más que de pasional). «Yo no disfruto de la experiencia teatral, sino de la experiencia humana que recibo a través del teatro» -le gusta afirmar- «El teatro es un medio no un fin, para mí la vida es todo, y como adoro estar en movimiento, el teatro es el vehículo que encontré, es mi patineta». El próximo 11 de mayo, a las 19.30, Antunes ofrecerá una charla abierta, con entrada libre, en el Centro Cultural Gral. San Martín. Coordinarán el encuentro Halima Tahan y Carlos Pacheco.


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