29 de diciembre 2009 - 00:00

Anuncios que se repiten

La necesidad de buenas noticias que tiene el Gobierno nacional hizo que, por tercera vez en un mes, la cementera Loma Negra -controlada por el grupo brasileño Camargo Corréa- debiera «anunciar» inversiones por $ 430 millones. Hace poco menos de treinta días la ministra de Industria, Débora Giorgi, convocó a su despacho al CEO de la cementera, Ricardo Fonseca Lima, para que le explicara el plan de inversiones de la firma. Diez días atrás, la empresa comunicó a la Bolsa porteña haber recibido un crédito del BID por unos u$s 250 millones, que iba a aplicar a su plan para incrementar su capacidad instalada y a la conversión de sus plantas en «limpias».

El martes pasado, en la cena que ofreció Cristina de Kirchner a unos 70 empresarios, la Presidente -en presencia de Fonseca Lima- elogió la voluntad de Camargo Corréa de invertir en el país, relatando lo que había sido publicado en los medios diez días antes. En esa misma comida el ministro de Planificación, Julio De Vido, que compartió la mesa con el CEO de la cementera, invitó a Fonseca Lima a su despacho para -una vez más- decirle a quien quisiera oírlo que van a invertir $ 430 millones en el próximo bienio. Para sorpresa de casi nadie que haya leído los diarios las últimas semanas, el comunicado oficial «explica» que ese monto se destinará a «ecologizar» las plantas de la empresa, aumentar su capacidad de molienda y a «proyectos sociales» en las localidades donde están radicadas (Olavarría, Catamarca, Neuquén, San Juan). Hubo abrazo, foto y comunicado distribuido a través de la agencia oficial, y el Gobierno nuevamente -como viene sucediendo desde el inicio de la gestión Kirchner- logró por arte de magia triplicar el monto de inversiones comprometidas por un grupo privado.

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