Casi a mediados de enero y el Dow retrocede el 1,93 por ciento con 2 ruedas alcistas y 6 bajistas (ayer el Promedio cedió un 1,09% a 16.257,94 puntos). Esto nos plantea dos cuestiones. La primera es qué está pasando con el dinero. Lo que se está viendo es que a pesar de que recién comienza la primer temporada de balances del año (que se espera nuevamente venga con números superiores a los de las estimaciones -recordar que casi el 80% de la suba del S&P500 desde mediados de 2009 se produjo durante las "temporadas de balances"-), los grandes inversores institucionales parecen estar reduciendo sus tenencias accionarias, para pasarse a bonos del Tesoro de largo plazo, capturando así las fuertes subas de 2013 (el S&P500 que ganó un 32% el año pasado, pierde 0,3% en el actual; los bonos de largo plazo -Índice Barclays- que retrocedieron un 13% en 2013, ganan un 2,55% en lo que va del mes; la licitación de T30 de la semana pasada tuvo un fortísima demanda) y reduciendo sensiblemente el "riesgo" de sus carteras. Dejando de lado la cuestión de las expectativas, una inflación de poco más del 1% hace que el casi el 4% que pagan los bonos del Tesoro a 30 años luzca muy apetitosa.
La segunda cuestión es que puede significar el que esta baja se prolongue al resto del mes. De las "como viene enero, viene el año", la evolución final del mes es la creencia más poderosa desde lo estadístico. Desde 1950, la máxima fue correcta más del 78 por ciento de las veces, y si restamos los años de variaciones poco significativas (+/-4,5) el margen general trepa al 90%. Invirtiendo las cuentas, los años alcistas tuvieron eneros alcistas el 77% de las veces y los bajistas, bajistas el 76%. Veremos.
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