14 de noviembre 2011 - 00:00

Apuran un ajuste aún mayor y flexibilización laboral

Triunfal, Mariano Rajoy da un brinco ayer durante un acto de campaña en Valencia. Los conservadores españoles están a punto de poner fin a una hegemonía socialista de ocho años.
Triunfal, Mariano Rajoy da un brinco ayer durante un acto de campaña en Valencia. Los conservadores españoles están a punto de poner fin a una hegemonía socialista de ocho años.
Madrid - El líder del Partido Popular (PP) espera completar una reforma del mercado laboral y la reestructuración financiera antes del próximo verano boreal si llega al Gobierno.

«(Se aprobaría antes del verano) la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que desarrolla la reforma constitucional, porque será una primera señal dentro y fuera de España de que nos tomamos las cosas en serio», dijo Rajoy en una entrevista con el diario La Razón, publicada ayer.

El Gobierno español modificó en septiembre su Constitución para limitar el déficit público y la deuda, en respuesta a las demandas de Francia y Alemania con el fin de recuperar la confianza inversora.

«También deben estar aprobados los Presupuestos para 2012; debe estar en su recta final la reestructuración del sistema financiero; y debería estar aprobada la reforma del mercado laboral», afirmó Rajoy.

«Nunca nos hemos visto ante una encrucijada como la que estamos viviendo en estos momentos, cuando ya empiezan a escucharse voces que plantean incluso dos velocidades en el euro. Si eso se cumpliese, sería letal para nuestros intereses», añadió.

Esta semana fuentes de la UE dijeron que funcionarios políticos de Francia y Alemania estudian la posibilidad de que algunos países europeos avancen en una mayor integración económica mientras que otros, de la periferia sur, se quedan fuera del núcleo duro del euro.

Rajoy añadió que una de sus primeras tareas sería asegurar que los activos de la banca se ajusten rápidamente a su valor real, pero el líder conservador no contempla la creación de un banco «malo» que agrupe los activos tóxicos de los prestamistas para facilitar el saneamiento y la concesión de créditos. «Hoy no lo veo (la creación de un banco tóxico)», sostuvo.

«Hay otras fórmulas posibles. Sí veo necesario que la valoración de los activos a sus precios reales se haga con la mayor rapidez posible. A partir de ahí tendrían que recapitalizarse nuestros bancos en función del valor de los activos y no porque sí o porque lo decida una entidad financiera internacional», indicó.

La banca española arrastra un enorme volumen de activos poco líquidos del sector inmobiliario tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y voces del sector apuestan por la creación de un «banco malo» que recoja los activos con mayor depreciación en su valor.

El Banco de España estimó recientemente en 176.000 millones los activos inmobiliarios problemáticos en manos de la banca.

Agencia Reuters

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