26 de enero 2011 - 00:00

Ardió la Ciudad con 43°; la lluvia alivió

Una nueva jornada de calor agobiante vivieron ayer los habitantes de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, con una sensación térmica que trepó hasta los 43,6 grados hasta que al final de la tarde una lluvia torrencial trajo alivio al forzar un abrupto descenso de temperatura de 14 grados en una hora.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) bajó de naranja a amarillo el sistema de alertas sobre olas de calor y salud en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, luego de la llegada de la lluvia.

En tanto, una tormenta con granizo y ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora sorprendió a los vecinos de la localidad bonaerense de Ezeiza y provocó daños. La intensidad del viento fue tal que llegó a destrozar la cúpula y un blindex de la estructura donde se encuentra la Virgen del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Asimismo, uno de los techos de una de las mangas de acceso a los aviones salió volando como consecuencia del fuerte viento, quedó sobre la pista y rápidamente tuvo que ser retirada para que no alterara las operaciones de vuelos.

En el área metropolitana la máxima del día se dio a las 14, con una temperatura de 34,5 grados, y una sensación térmica de 43,6 como producto de la alta humedad. A su vez, el SMN pronosticó que las condiciones comenzarán a mejorar durante la mañana de mañana. El calor comenzó a descender a la tarde producto de las fuertes lluvias, que si bien fueron de poca duración se registraron de forma intensa y con caída de rayos.

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