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Argentina busca la revancha y la Copa
Alejandro Sabella llega al hotel donde se aloja la Selección argentina, que hoy juega el partido desquite ante Brasil.
Desde las 22 en el estadio de Sarmiento de Resistencia, en Chaco, la Selección enfrentará a Brasil por el encuentro de vuelta del Superclásico de las Américas, con el objetivo de remontar el 1-2 sufrido en Goiana hace dos semanas.
El entrenador sabe que este partido es propicio para ver nuevos jugadores y darles rodaje a otros. Sin embargo, tiene muy presente las palabras del presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, quien después de una derrota de un combinado Sub-24 de Sergio Batista frente a Nigeria por 4 a 1, dijo: «No podemos seguir rifando prestigio». Esas palabras retumban en la cabeza de Sabella, mucho más si el rival de enfrente es Brasil, por lo que optará por poner en cancha un equipo precavido, pensando de atrás hacia delante, sin dar pistas sobre lo que colocará en el campo de juego hasta momentos antes del pitazo inicial.
Por eso, el extécnico de Estudiantes paró dos posibles equipos: el primero fue el mismo que perdió en la ida, con el discutido 5-3-2: Oscar Ustari; Gino Peruzzi, Lisandro López, Sebastián Domínguez, Leandro Desábato, Clemente Rodríguez; Maximiliano Rodríguez, Rodrigo Braña, Pablo Guiñazú; Juan Manuel Martínez y Hernán Barcos. Luego, sacó al zaguero de Arsenal y puso en el medio al ex San Lorenzo Walter Montillo, variando el esquema a un 4-3-2-1, retrasándose algunos metros «el Burrito» para formar un doble enganche.
El mismo plantel
Por el lado brasileño, Mano Menezes repetirá el mismo sistema que planteó en la ida con un marcado 5-3-2, aunque mantiene una duda en el mediocampo: Jadson o Thiago Neves. Este planteo fue muy criticado por el público en el partido de ida, aunque la obtención de un resultado positivo lo impulsa a repetirlo añorando que Neymar frote la lámpara como tantas veces con la camiseta del Santos e incline la balanza para la «verdeamarelha».
Esta decisión de Menezes es la que haría a Sabella optar por el equipo que utilizó en el primer partido, teniendo en cuenta que logró neutralizar a un Brasil que prácticamente no inquietó al arco de Ustari, llevándose la victoria gracias a un penal en tiempo de descuento por una infantil mano de Desábato dentro del área. De última, si los minutos corren y el sistema no le funciona, ahí sí puede meter mano y hacer ingresar a Montillo por López, variando el esquema y arriesgando un poco más.
Típico de clásico, ninguno de los dos entrenadores quiere arriesgar nada. Sin embargo, Sabella tiene la obligación de ir a buscar el partido si es que quiere quedarse con el trofeo que quedó en manos brasileñas en la pasada edición. Para ello, juega al ajedrez y, como buen discípulo de la escuela Pincharrata, estudia cada movimiento sin regalar ninguna ficha para llegar al tan deseado objetivo.


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