3 de octubre 2012 - 00:00

Arias: ampliar con lo real la frontera propia del teatro

Lola Arias: «La lecture-performance es un género que se inició en los 60 con Joseph Beuys y en los últimos años se reinventó en el teatro, la danza y las artes visuales».
Lola Arias: «La lecture-performance es un género que se inició en los 60 con Joseph Beuys y en los últimos años se reinventó en el teatro, la danza y las artes visuales».
Escritora, dramaturga, directora, performer y compositora de canciones, Lola Arias es también una apasionada rastreadora de vidas anónimas. En sus espectáculos, las historias íntimas conviven con los conflictos sociales. Según señala: «la performance amplía las fronteras del teatro, revive el pasado y modifica el futuro. Es un teatro que trabaja sobre la vida y hace que la vida aparezca». Nunca mejor aplicada esta premisa que en su espectáculo «Mi vida después», en el que seis actores nacidos en los años setenta y principios de los ochenta reconstruyen la juventud de sus padres durante la última dictadura militar.

Luego de cuatro años de funciones y giras por 22 Festivales Internacionales, «Mi vida después» vuelve a exhibirse (hasta el 7 de octubre, con dos funciones adicionales mañana y el sábado a las 19) en la Sala Multipropósito de Centro Cultural San Martín. A fines de octubre estrenará en el Teatro Sarmiento la versión chilena de este trabajo, titulado «El año en qué nací», con once actores trasandinos, hijos de militantes de izquierda y de derecha.

También en la Sala Multipropósito, Arias presentará a partir del 12 de octubre, a las 21, el Ciclo «Mis documentos, lecture-performance», que reúne a artistas de cine, danza o artes visuales y tendrá entrada libre.

El año próximo, la directora volverá a Alemania para trabajar con prostitutas y gente de la calle, inspirada por «La ópera de tres centavos» de Bertolt Brecht. También coordinará una nueva edición del Festival «Ciudades Paralelas», a realizarse en Calcuta (India), en la que participará con su intervención «Hoteles» (ya presentada en Buenos Aires). «Siempre trabajé en hoteles para clase media. Ahora voy a retratar a gente que limpia en un hotel de lujo. Va a ser fuerte el contraste, porque es una ciudad muy pobre».

Periodista: Lamentablemente, no hay espacio para hablar de todos sus proyectos. ¿Qué nos podría anticipar del Ciclo Mis Documentos?

Lola Arias: Es una lecture-performance. Es un término intraducible, lo más próximo sería «Conferencia performática», un género que se inició en los años sesenta con Joseph Beuys y en los últimos años se reiventó en el teatro, la danza y las artes visuales como una forma de convertir un discurso en una obra de arte. Estas conferencias no académicas son una forma de narrar investigaciones, periplos mentales, experiencias.

P.: ¿Cuál fue su criterio de curación?

L.A.: La posibilidad de hacer un teatro más conceptual, donde lo más importante sea la investigación como centro del trabajo. El investigador está en escena, con sus documentos que pueden ser fotos, grabaciones, o incluir la presencia de algún testigo.

P.: ¿Quiénes son los artistas seleccionados?

L.A.: Mariano Llinás (director de «Balnearios» e «Historias mínimas») que es todo un experto en investigaciones ficcionalizadas va a presentar «El viaje del Vapor Salado del Sur a Chascomús», una conferencia sobre un barco a vapor que en 1857 atravesó la llanura pampeana después de una inundación. Un tipo quiso hacer un negocio y se embarcó en una aventura surrealista, como las que le gustan a Llinás. Julián DAngiolillo el director del documental «La Salada» va a trabajar sobre la idea de la copia y lo trucho en «Pirata oficial». Gerardo Naumann y Nele Wohlatz son los autores de «Aurora», resultado de una investigación en una comunidad alemana tutelada por la iglesia bautista. Ellos fueron a Misiones para hacer una película sobre un chico que quiere ser pastor y su «lecture» se centra en la transformación que sufriieron al meterse en esa comunidad y en la reacción de esa gente ante la llegada de alguien de afuera que viene a retratar algo con otros códigos, otra moral y otra idea del mundo. «Traducción simultánea» de Sofía Medici es un trabajo performático. Su tópico es la réplica en la construcción de una identidad nacional. Toma edificios, como la Casa de Tucumán y la Catedral metropolitana, que fueron replicados en otros lados.

P.: Cuéntenos qué cambios produjo «Mi vida después»

L.A.: Siempre se dice que la realidad modifica o supera la ficción, pero la ficción también puede modificar lo real, y eso es lo que pasó con esta obra. Cuando estrenamos Vanina Falco decía que no había podido declarar en el juicio contra su padre que había iniciado su hermano (Juan Cabandié). Y finalmente pudo hacerlo gracias a haber dado su testimonio en esta obra. Ese fue uno de los argumentos que utilizó su abogado y de inmediato la jueza dictaminó 18 años de cárcel, la sentencia más larga dada a un apropiador de bebés. En el caso de Carla Crespo, hija de un militante del ERP, ella contaba que estaba esperando un análisis de ADN para saber donde estaba enterrado su padre y ahora puede afirmar que los restos fueron encontrados en una fosa común del Cementerio de Avellaneda. Liza Casullo leía la lista de libros que escribió su padre, Nicolás, antes de morir y ahora le sumó un libro póstumo que se editó el año pasado. Blas Arrese Igor antes aludía a su novio y ahora dice «mi marido», porque tiempo después se decretó la ley de casamiento igualitario. Pasaron muchas cosas. Carla Crespo ahora está embarazada de Pablo Lugones, otro integrante de la obra que antes decía «voy a morir como un gaucho melancólico sin hijos».

P.: La vida irrumpe en el escenario.

L.A.: Así es. Después de tanto recorrido, la obra nos convirtió en una familia. Estuvimos mucho tiempo juntos y con una experiencia muy singular. Ellos mostraron en escena cosas que nunca le habían mostrado a nadie. En teatro, hay que lograr que la emoción de los actores emerja; acá el trabajo de actuación fue la inversa: hubo que frenar la emoción para tener distancia y poder hablar de la vida de uno como si fuera la vida de otro.

Entrevista de Patricia Espinosa

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