13 de mayo 2013 - 00:00

Arrecia la rebelión antieuropea en el partido de Cameron

El primer ministro David Cameron intenta poner paños fríos a la oleada de euroescépticos, que le urgen que introduzca una legislación favorable a la realización de un plebiscito.
El primer ministro David Cameron intenta poner paños fríos a la oleada de euroescépticos, que le urgen que introduzca una legislación favorable a la realización de un plebiscito.
Londres - Tras la avalancha de votos vertida hacia el partido eurofóbico UKIP (Partido por la Independencia de Reino Unido) en las últimas elecciones municipales, cerca de un centenar de miembros de la Cámara de los Comunes, y ahora dos ministros claves, presionan al Gobierno de David Cameron para que se someta a votación popular la estadía del país en la Unión Europea.

El titular de Educación, Michael Gove, aseguró en el programa de la cadena pública BBC que "la vida fuera de la UE sería perfectamente tolerable, lo podríamos estudiar, habría algunas ventajas". Así, el funcionario se convirtió en la figura más destacada del Partido Conservador que expresó su apoyo a que el Reino Unido deje la Unión Europea, a la que pertenece desde hace cuatro décadas, algo que también respaldaron otros "tories", como Michael Portillo y Nigel Lawson, que fueron ministros de Margaret Thatcher. No obstante, también señaló que apoyará el plan de Cameron para renegociar la relación del país con la UE y convocar después y posponer un plebiscito.

Más tarde, se pronunció en la misma línea Philip Hammond, a cargo del departamento de Defensa, también en declaraciones a la BBC. "No estoy feliz con nuestra posición en la Unión Europea, pero mis preferencias van por un cambio en la relación del Reino Unido con la UE", indicó.

El ministro expresó su respaldo al plan de Cameron para lograr "una mayoría" en los comicios generales de 2015 y "celebrar entonces el referendo".

Las palabras de ambos se produjeron antes de una posible votación en la Cámara de los Comunes de una moción de conservadores euroescépticos acerca de la falta de legislación para celebrar el referendo sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE. La sesión está supeditada a la aceptación del presidente de los Comunes, John Bercow,

La ausencia de referencias a la legislación necesaria para convocar esa consulta en el discurso pronunciado el día 8 por la reina Isabel II en el Parlamento, en el que el Gobierno británico resume sus prioridades, enfureció al ala más antieuropea del Partido Conservador.

Un vocero de Downing Street sostuvo que el Gobierno les pidió a sus ministros que se abstengan en esa votación mientras se dará libertad de voto a los diputados.

Entre 50 y 100 parlamentarios "tories" (de un total de 306) podrían apoyar la medida. Buscan anticipar un referendo sobre la salida de la UE para antes de 2017, la fecha establecida por Cameron en su intento por enfriar la cuestión.

Según señalan ayer los medios británicos, el premier comunicó a su partido que no puede introducir ahora legislación debido a la oposición de laboristas y liberaldemócratas, estos últimos sus socios en la coalición de Gobierno.

El sábado, el líder laborista británico, Ed Miliband, pidió que no se convoque ese referendo por considerarlo "dañino" para las empresas del Reino Unido y le pidió que no anteponga los intereses de su Partido Conservador a los del país. Para Miliband, es "un error comprometerse ahora a un referendo de adentro o afuera y tener por delante cuatro años de incertidumbre y un cartel de 'cerrado para los negocios'".

También el viceprimer ministro, el liberaldemócrata Nick Clegg, consideró que renegociar la relación creará "incertidumbre" y perjudicará "el crecimiento y el empleo" en el país.

Lo que antes parecía un tema tabú, el portazo británico en la UE seduce a cada vez más personas. En parte, la responsabilidad le fue adjudicada al UKIP, la gran sorpresa de las elecciones municipales celebradas a fines de abril. La fórmula de su victoria fue mezclar el desencanto con la UE, la crisis económica, la inmigración y nacionalismo.

Agencias EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

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