4 de diciembre 2015 - 00:00

Arribas, empresario, es jefe de los espías

Gustavo Arribas
Gustavo Arribas
  El empresario Gustavo Arribas será el nuevo titular de la ex SIDE. La decisión de Mauricio Macri arbitró entre sectores del radicalismo y del PRO (sector Daniel Angelici) por controlar la nueva Agencia Federal de Inteligencia

Cuando se conoció que Ernesto Sanz no iría al Ministerio de Justicia desde el radicalismo se comenzó a ver con buenos ojos el desembarco en el organismo como una suerte de contrapeso de la designación del técnico Germán Garavano.

Las dos corrientes priorizaron una idea de jefatura política diferente al estilo del kirchnerismo, que ubicó allí a personas a las que se le atribuía influencia sobre el Poder Judicial.

En el esquema del Gobierno saliente la interlocución con los jueces más decisivos fue, en diferente medida, de Carlos Zannini, Julián Álvarez y Juan Martín Mena. Figuras de carga política que negociaban mientras la inteligencia quedaba hombres de bajo perfil como Héctor Icazuriaga u Oscar Parrilli.

Ni Garavano ni su flamante segundo Santiago Otamendi y tampoco Pablo Clousellas son funcionarios que conozcan los subsuelos que definen las cuestiones trascendentes en el fuero federal. Tampoco tienen demasiado interés en conocerlos.

Eso reforzó la noción de que a la ex SIDE iría una figura capaz de generar una interlocución con los jueces y de ahí la disputa entre los radicales y Angelici. Este último, debe decirse, quedó herido en sus aspiraciones por las declaraciones de Elisa Carrió.

Macri eludió esa pelea y eligió a Arribas -empresario del fútbol-, que no es político, no conoce a los jueces (sólo alguna vez ha coincidido con ellos en reuniones de su amigo Julio Comparada) y tampoco es experto en el tema inteligencia.

Arribas dijo que su rol será el de un interlocutor de confianza con el presidente y que éste le requirió que el foco del organismo será la lucha antinarco. Le juega a su favor el esquema actual del organismo que descentralizó las acciones y las separó en áreas bien identificadas como ciberterrorismo o crimen financiero.

La política, si es que hubiera, quedará tercerizada en Silvia Majdalani, que no juega en los grupos en pugna (radicales y Angelici) aunque su hija Agustina integra el sector de Angelici y lo ha secundado en la Magistratura porteña.

A estas corrientes todavía les queda por disputar dos lugares de peso específico: la representación del Ejecutivo en la Magistratura y la Procuración del Tesoro.

En general es una carrera sigilosa pero que emerge en las declaraciones explosivas de Carrió, primero contra el presidente de Boca y luego contra el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, de buena sintonía con Sanz.

Sin cargos en el Gobierno, la diputada ha jugado un rol notorio en los últimos días porque expresa el pensamiento y las emociones del nuevo entorno presidencial. Primero sobre Angelici y luego sobre el manejo de la Corte (todavía no hubo recomposición tras el fallo de coparticipación). Se cruzan apuestas sobre la actitud de Macri frente a estas cruzadas que se lanzan en los estudios de televisión.

Dejá tu comentario