21 de diciembre 2018 - 00:03

Desafuero K con "siestita" estival

El Senado absorbió en los últimos meses las tropelías judiciales de Carlos Menem y de Cristina de Kirchner. Tras la confirmación de la Cámara Federal porteña del procesamiento con prisión preventiva a la expresidenta por ser la supuesta jefa de una asociación ilícita en la causa de los “cuadernos-coimas”, el juez Claudio Bonadio deberá ratificar su palabra y enviar el pedido de desafuero, que ingresará en una cómoda siestita estival.

Más allá de las declaraciones heroicas de funcionarios y legisladores de Cambiemos a favor de una eventual solicitud de desafuero, el oficialismo no cuenta con el número para votarlo. Además, el PJ ratificó por enésima vez su teoría de “siempre y cuando exista sentencia firme”. El oficialismo sólo podría conseguir mayoría, en caso de realizar excelentes elecciones en las provincias correspondientes -se renueva un tercio de la Cámara cada dos años-, recién en 2021. E incluso así deberá buscar adhesiones para llegar a los dos tercios.

Quien marcará ahora el botón rojo del desafuero será la propia campaña electoral. Algunos arriesgados operadores del peronismo y massismo aspiran a que sus dirigentes cedan ante la presión judicial y social -más la interna política- en pleno 2019 para desactivar una potencial candidatura de la líder kirchnerista. Toda una travesía que deberán conversar legisladores de esas bancadas que se quieren fusionar, pero aún deben explicar a sus votantes el motivo del avance contra Julio De Vido y no contra la exjefa de Estado.

Si Bonadio envía el pedido de desafuero, éste debe tomar estado parlamentario, para lo cual la Cámara alta deberá sesionar. Por ahora, no habrá convite en el recinto a menos que el Ejecutivo convoque a extraordinarias en febrero. Si esta situación se da en marzo, la solicitud será enviada a la Comisión de Asuntos Constitucionales, que tendrá 60 días hábiles para expedirse. Si no, el cuerpo debe tratarlo en 180 días. Recién en noviembre se agotarían las instancias para una definición cantada, excepto que ocurra un milagro desde la oposición.

Dejá tu comentario