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Asumió Lobo con el reto de sacar a Honduras del aislamiento diplomático
El conservador Porfirio Lobo saluda a sus simpatizantes tras jurar como nuevo presidente hondureño. Su principal objetivo es restañar las heridas que dejó el golpe de Estado del año pasado, que condujo al país a un aislamiento que dañó seriamente la economía.
Con la presencia de apenas dos mandatarios de la región en su acto de investidura -el panameño Ricardo Martinelli y el dominicano Leonel Fernández-, el conservador Lobo optó por abordar en su discurso la crisis como un asunto del pasado y agradeció a la comunidad internacional sus gestiones para recuperar la normalidad en el país.
«Acabamos de salir de la peor crisis política de nuestra historia democrática, pero hemos logrado evitar todos los grandes peligros que afrontaba nuestra nación», afirmó Lobo en una ceremonia que duró alrededor de seis horas y en la que el taiwanés Ma Ying-jeou completó la breve nómina de presidentes.
«Estamos listos y dispuestos a enfrentar el futuro unidos», subrayó Lobo, de 62 años y ganador de las elecciones del 29 de noviembre, rechazadas por la mayor parte de la comunidad internacional por entender que se desarrollaron en un marco de ruptura constitucional tras el derrocamiento de Zelaya.
Ante apenas una veintena de delegaciones extranjeras y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Honduras, aseguró que desea «una necesaria e indispensable reconciliación con la comunidad internacional». Los países que enviaron representantes fueron Estados Unidos, Belice, Marruecos, Turquía, Suiza, Israel, Canadá, Malta, Costa Rica, El Salvador, Perú y Alemania. España, Francia, Italia, Suecia y Holanda -que, como toda la Unión Europea, retiraron a sus embajadores tras el golpe- enviaron a sus encargados de negocios.
Su primer acto como gobernante fue promulgar la ley aprobada el martes a la noche por el Congreso Nacional para otorgar una amnistía política a los involucrados en el conflicto.
Lobo interrumpió su discurso para pedir al presidente del Congreso, Juan Orlando Hernández, que le llevara el texto y firmó el documento manifestando que la amnistía para los delitos políticos responde al «principio de la reconciliación» y es «el perdón del Estado para perdonarnos todos».
Amnistía
Esta acción favorecerá a los que cometieron delitos políticos y conexos antes, durante y después del golpe de Estado del 28 de junio de 2009. El decreto, que abarca las faltas cometidas entre el 1 de enero de 2008 y el 27 de enero de 2010, beneficiará a las personas que hayan intentado cometer o consumado los delitos de traición a la patria, la forma de gobierno, terrorismo, sedición, delitos políticos y comunes conexos, usurpación de funciones, contra el ejercicio de los derechos garantizados por la Constitución de la república, desobediencia y abuso de autoridad, y violación de los deberes de los funcionarios.
La amnistía deja afuera las acusaciones de corrupción que recaen sobre Zelaya, dijo el secretario del Congreso, Rigoberto Chang Castillo.
Entre abucheos, Lobo agradeció al mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, «por haberse interesado desde el principio en una solución justa y pacífica» a la crisis, y a Leonel Fernández por la firma del acuerdo que facilitó la salida del país de Zelaya (ver aparte). «Estoy seguro de que muy pronto se permitirá nuestra pronta incorporación» a la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo, tras agradecer, en medio de una fuerte silbatina de los presentes, la ayuda de ese organismo, del que Honduras fue suspendido tras el golpe de Estado.
Asimismo, reafirmó su compromiso con el Acuer-do de Tegucigalpa-San José, firmado entre los representantes del presidente depuesto y Micheletti, y anunció que se instalará una Comisión de la Verdad, porque «es justo» que todos sepan lo ocurrido antes, durante y después del derrocamiento de Zelaya.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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