En una jornada de fuertes contrastes, y ciertas contradicciones, emergió nítidamente entre los indicadores el de la Bolsa de Buenos Aires. La diferencia con lo anterior en el mes es que no fue ahora por felices novedades.
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El día amaneció con el anuncio de una General Motors que ya no pudo ocultar el motor social fundido y que, en el curso del lunes, se presentará en quiebra. En la «magia» propuesta, sus acreedores no aceptaron canjear deuda por papeles «basura» (no quedan muchos tontos a la vista).
La respuesta a la caída de semejante emblema norteamericano fue... una suba de sus índices, con el Dow Jones anotando el 1,25% final. Y esto replicó bien sobre los demás de la región, pudiendo México salir de un valle y finalizar arriba. Y el Bovespa que sumó otro 2,3%, a su buena actuación anterior.
El reverso fue el mercado local. Como cotizando problemática propia, el Merval se tuvo que mostrar bajista y tras tocar 1.590 de máxima, aterrizar en los 1.560. Con el 0,44% de rebaja, que lució como módica y soportable. Pero, si se rasca la piel del Merval clásico, aparece el «M.AR» de sólo locales. Y allí surge una «rajadura» de importancia. Una caída expuesta hasta un 5,3% -con picos del 10%, en Siderar y Telecom- y que se pudo disimular en el índice mayor, gracias a que Tenaris tuvo un día favorable, con el 2,5% de suba.
Diferencias de «18» aumentos contra «54» acciones en retroceso también dan testimonio de una muy mala rueda. Y el volumen, yendo a 71 millones de pesos de efectivo, se dilató en mucho por la incursión vendedora a fondo. Sin poder de asimilación, el riesgo latente, la variable fueron los precios y en términos duros. La Bolsa, acosada.
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