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Atractivo retrato musical de Manzi
“Chino” Laborde. Es Manzi y Roxana Fontán, sus distintas mujeres.
Este "Homero" que acaba de estrenarse empezó a gestarse hace once años. Pasó entre medio el muy elogiado y exitoso "La vida en orsai" y llegó finalmente el tiempo de presentar esta relectura más musical de su vida. La época elegida fue cuando a fines de 1946 y siendo una figura reconocida en todos los órdenes, Manzi se enteró de que tenía un cáncer que no lograría superar. Con esa carga y con su decisión de emprender un viaje a Lincoln -pagos de su amigo Jauretche- , la pieza aprovecha para repasar algunos momentos de su pasado: sus angustias políticas, pero también su amor más juvenil por la "Juana la Rubia" que citó en "Barrio de tango", o el más maduro y complicado -siendo ambos casados- con Nelly Omar, a la que aquí se rebautizó elegantemente como "Malena", aunque es improbable que la pieza fuera inspirada por ella.
La obra tiene textos y canciones propias (tangos, milongas, valses, cifras, candombes) cuya autoría se repartió el director Leonardo Napoli con José Luis Castiñeira de Dios y Fernando Musante. También hay fragmentos tomados del propio Homero, algún tema legendario (como "Pobre mi madre querida" de Betinotti), "peronismo explícito" en algunas canciones o en el párrafo final y, por supuesto, algunas piezas a las que Manzi les puso letra, como "Milonga del 900", "Betinotti", "De barro", "Fuimos", la citada "Barrio de tango", etcétera.
Con música en off (grabada por grandes músicos), lo que suena tiene la fuerte impronta de Castiñeira, entre lo folklórico, lo épico y lo tanguero; y hay también arreglos de Claudio Garcés. La escenografía es muy austera, con una mesa de bar y una pantalla que muestra muy pocas imágenes. En escena, la presencia excluyente es la del cantor (y también actor) Walter "Chino" Laborde. Marcado en un tono quizá exageradamente alto, y con una voz potente y muy bien impostada, cumple de sobra su lugar como este Homero a la vez enamoradizo, pícaro, torturado, inteligente y seductor. Y alcanza su esplendor cuando le toca cantar, sobre todo en "Ninguna". Lo secundan Roxana Fontán en el papel de las distintas mujeres, excelente como cantante -con su pico en el "Malena" a capella- y menos lucida como actriz, y el cantor/actor Claudio Garcés, también en varios roles.


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