1 de agosto 2018 - 00:00

Audacia máxima de Trump: les declara la guerra a los poderosos hermanos Koch

Diferencias ideológicas separan a esos empresarios y el presidente. El oficialismo teme que la grieta interna beneficie a los demócratas en los comicios de mitad de mandato de noviembre.

PUNTAS DE LANZA. David y Charles Koch se erigen en puntales del conservadurismo dentro del Partido Republicano. Aun cuando eso implique desafiar a un gobierno “propio”.
PUNTAS DE LANZA. David y Charles Koch se erigen en puntales del conservadurismo dentro del Partido Republicano. Aun cuando eso implique desafiar a un gobierno “propio”.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió ayer contra los dos principales donantes del Partido Republicano, llamando a los poderosos hermanos Koch "globalistas", "sobrevalorados" y una "broma total".

En su ataque a los hermanos, dos magnates industriales de edad avanzada que desde hace mucho tiempo financian causas conservadoras, Trump minimizó su importancia para el partido.

"Su red esta altamente sobrevalorada, los he derrotado en todo momento", dijo Trump en una diatriba vía Twitter que conmocionó a los peces gordos del partido cuando faltan poco más de tres meses para las cruciales elecciones de mitad de mandato.

Se espera que organizaciones respaldadas por los hermanos Charles y David Koch (de 82 y 78 años, respectivamente) gasten cientos de millones de dólares en esta campaña vital para el Partido Republicano y para el futuro político del propio Trump.

¿Juicio político?

Si los demócratas recuperan el Congreso, la agenda de Trump podría naufragar y las posibilidades de que sufra un juicio político aumentarían notablemente.

"Los globalistas hermanos Koch, que se han convertido en una broma total en los círculos republicanos reales, están en contra de las fronteras fuertes y del comercio fuerte", tuiteó Trump ayer a la mañana.

Esos comentarios fueron la respuesta a una serie de informaciones que sugerían que los hermanos no están contentos con el actual Gobierno y que consideran reducir sus actividades de financiación política.

"Quieren proteger de ser gravadas a sus compañías (dejándolas) fuera de Estados Unidos", se quejó Trump, que los definió como "dos tipos buenos con malas ideas".

Los Koch son considerados una parte clave de los esfuerzos republicanos para "vender" las reformas fiscales de Trump, que han estimulado la actividad económica pero han disparado el déficit. Con todo, evitaron respaldar su campaña en 2016.

De hecho, el presidente estudia ahora autorizar un ajuste por inflación en los balances de las grandes empresas, lo que podría ahorrarles unos 100.000 millones de dólares en el impuesto a las ganancias. La iniciativa no pasaría por el Congreso.

Los Koch son dueños de la revista Time y deben su fortuna a actividades diversas, como la petrolera, los plásticos y la minería, entre otras. Según la revista Forbes, su imperio genera ingresos anuales por 115.000 millones de dólares.

Los hermanos han sido durante largo tiempo los ogros de la izquierda política de Estados Unidos, pero han hecho causa común con los demócratas en la reforma de la justicia penal y otros temas.

Esta no es la primera vez que Trump choca con hombres de dinero del Partido Republicano. Durante la campaña de 2016 se peleó con el multimillonario Paul Singer, quien financió a varios de sus oponentes en las primarias del partido. Pero la nueva reyerta encendió las luces de alerta en el partido, que teme sufrir en la financiación de las campañas estaduales.

De hecho, un motivo aparente para la ira del mandatario pudo haber sido la información de que los Koch no apoyarán al candidato republicano al Senado por Dakota del Norte, Kevin Cramer. La cita es crucial porque los analistas creen que el oficialismo podría allí arrebatarle una banca a la oposición.

Pero, más en lo profundo, el choque entre el presidente y ellos es ideológico, ya que Trump no muestra credenciales conservadoras creíbles en varios ítems, desde el manejo fiscal hasta el libre comercio, pasando por sus permanentes peleas con países tradicionalmente aliados de Estados Unidos.

El Partido Republicano se muestra dividido ante esta pelea de pesos pesado. El entorno de Trump argumenta que los Koch están conspirando contra un Gobierno propio, mientras que los conservadores más consecuentes encuentran en su postura una bandera para embestir contra una Administración que, creen, traiciona el programa partidario.

Agencias AFP y ANSA,

y Ámbito Financiero

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