- ámbito
- Edición Impresa
Auditoría: PJ gesta revancha y se trepa a “casting” de fiscales
En seco, Cristina de Kirchner volteó a Eduardo Fellner como auditor jefe de la AGN para imponer a Ricardo Echegaray. Los gobernadores (y ex) del PJ que habían llegado de todo el país a la cumbre con la todavía presidente luego de una previa en el piso 19 del Bapro, con Daniel Scioli como anfitrión, para unificar postura en defensa de Fellner.
Pero Cristina de Kirchner desactivó la operación de un plumazo y sólo José Luis Gioja intentó, con resignación, una infructuosa defensa. El sanjuanino cayó, al rato, en la volteada cuando la presidente bloqueó su plan para ser jefe del bloque de Diputados y sentó en su lugar a Héctor Recalde.
Cuatro meses después de la atropellada de Cristina, toma fuerza un giro político que huele a revancha: el peronismo discute quitarle el respaldo a Echegaray para, en sintonía con el PRO, removerlo de la butaca mayor de la AGN. La ráfaga de medidas judiciales contra el extitular de la AFIP, ordenadas primero por el fiscal Sebastián Casanello y luego por su colega Gerardo Pollicita, aportan los insumos, más políticos que administrativos, para activar esa maniobra.
La lluvia ácida desde los tribunales contra Echegaray configuran el castigo que proyecta al PJ para recuperar un lugar que, en su momento, consideró que le correspondía. El exjefe de la AFIP consiguió, en estas pocas semanas al frente de la AGN, alterar por igual al oficialismo y a la oposición. El PRO reprochó su plan de gestión en que dijo que auditaría al actual Gobierno, pero no revisaría el período anterior, el 2015. Esa decisión fue leída en el Gobierno y en el PJ como una gentileza a Cristina por haberlo promovido o, para otros, como pago de una promesa.
Hay condimentos adicionales como los recelos hacia Echegaray por desentenderse de los legisladores que se alinearon para sentarlo en ese cargo. La dimensión política del asunto Echegaray estalla en medio del regreso de Cristina y mientras se habla de una cumbre de la ex con senadores del PJ díscolos de Miguel Ángel Pichetto. En ese cuadro, el detonante inicial no fue ni el PJ ni el Gobierno, sino una dinámica judicial que mezcla gestos con protagonismos que se percibe el "casting" de fiscales (que repentinamente activan causas y accionan) para entrar en la ruleta para suceder a Alejandra Gils Carbó.
Echegaray se encendió en dos causas por su desempeño en la AFIP y en el Congreso se discute su salida de la AGN, que requiere de la firma de los presidentes de Diputados y del Senado. El macrismo insiste con que así como no "operó sobre Claudio Bonadio para que cite o deje de citar a Cristina de Kirchner, tampoco intervino para que en un puñado de horas, Echegaray quede bajo fuego judicial.
El funcionario tiene, todavía, cartas en la manga y puede escudarse en la normativa -que habla de "inconductas"- y apostar a que el PRO no quiera poner la firma de Gabriela Michetti y Emilio Monzó para desplazarlo. En ese acto, el oficialismo abriría otra interna en el PJ que ya discute si, a pesar de perder en 2015, el peronismo de Buenos Aires merece poner al eventual reemplazo de Echegaray.

Dejá tu comentario