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Ausol: tercera prórroga en 60 días de canje de deuda
La empresa, cuyo accionista controlante es la constructora española ACS-Abertis, había lanzado su propuesta en enero pasado, tras informar que no podría cumplir con sus compromisos que surgían de una renegociación previa. Claramente las condiciones que se les proponen a los acreedores (buena parte de ellos entidades financieras) no resultaron satisfactorias, y -según trascendió en el mercado- los niveles de aceptación siguen estando muy lejos de los que hacen falta para que se apruebe este acuerdo.
El primer plazo de la propuesta venció el 10 de febrero, pero como no se habían logrado los porcentajes de aceptación requeridos, se prorrogó el vencimiento hasta el 22 de marzo. Ayer, la empresa informó a la Bolsa porteña que el nuevo vencimiento operará el 20 de abril, por lo que Ausol se tomará un mes para negociar con los bancos un acuerdo que resulte aceptable para ambos.
Dado que la deuda de Ausol (contraída para construir la nueva autopista) está expresada en dólares, vuelve a demostrarse lo insoluble del corsé al que sometió a la empresa el Gobierno K, manteniendo en pesos las tarifas del peaje y con actualizaciones que no cubren ni de lejos las subas salariales a las que se vio obligada a pactar con el gremio de Facundo Moyano (el hijo menor del secretario general de la CGT) y los aumentos de costos. Con el agregado de que los camiones (nuevamente el influjo de los Moyano) están taxativamente excluidos de esas frugales subas tarifarias.
La empresa ofertó canjear las Obligaciones Negociables (ON) defaulteadas, que vencían entre 2014 y 2017, por nuevos bonos de un variado menú que incluye desde papeles a mayor plazo con una variedad de opciones, vencimientos y tasas, hasta un pago en efectivo con una importante quita sobre el principal.
Seguramente las dudas de los acreedores se basan en desconocer cómo hará la empresa para hacer frente a sus obligaciones si el Gobierno (tal como todo lo hace suponer) no se muestra dispuesto a aumentar los peajes. Cabe recordar que hace poco menos de un año y medio Ausol y el ministro de Planificación, Julio De Vido, habían convenido un «retoque» tarifario (del que quedaron a salvo los camiones) a cambio de un compromiso de ensanchar la avenida General Paz -que es gratuita pero está en el marco de la concesión-; obviamente ese plan de obras quedó en la nada por la propia realidad financiera de Ausol.
De hecho, la concesionaria -pese al fuerte aumento del tránsito en el Acceso Norte, un crecimiento que no cesa- perdió $ 164 millones en 2009, lo que representa una suba del 15,7% en relación al quebranto de 2008. La respuesta del Gobierno K a las dificultades financieras de la empresa fue designar un veedor en noviembre pasado.
Además de las constructoras españolas, del capital de Ausol participan la italiana Impregilo, la también española Grupo Dragados y la local Sideco, que conserva en fideicomiso en manos del Citi un 7% de la empresa, que está comprometida a desprenderse de esa tenencia. El balance de Ausol al cierre de 2009 exhibe un patrimonio neto de apenas $ 10,5 millones, y pasivos bancarios y financieros de corto plazo por $ 1.213,7 millones.
Abertis Infraestructuras tiene hoy el 31,59%% del capital de Ausol, que se suma al 5,71 de su controlada CS; Impregilo conserva el 19,82%, Sideco Americana (todavía de Franco Macri) mantiene sólo en los papeles el mencionado 7%, y Dycasa, filial local del Grupo Dragados, otro 5,83%. El restante 30,05% flota en el mercado bursátil, porcentaje que Ausol le entregó a sus acreedores en la renegociación previa a la actual.


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