Tel Aviv (Enviado Especial). La apuesta más importante, quizá, en toda la historia de Eduardo Elsztain ya arrancó. Y promete convertir al argentino en el inversor extranjero más importante de Israel. La compra, toma de control, saneamiento, puesta en valor y, finalmente, resurgimiento como negocio del megagrupo Israel Discount Bank (IDB), va comenzando a pasar del rojo furioso al azul. Ahora sí, y después de casi dos años de tormenta, el desembarco del empresario argentino dueño de IRSA Propiedades Comerciales y CRESUD, se completó. Elztein invirtió originalmente unos u$s640 millones, pero tuvo que enfrentar un pasivo de u$s11.000 millones, que se redujo a la mitad, a cuatro años de la toma de control de IDB, a la mitad.
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La historia de IDB antes de la llegada del hombre de IRSA era, a los ojos israelíes (que desde hace más de una década es un país investment grade) cercana a una tragedia y con una crisis que no tendría otra salida que la implosión más grande en la historia del país. Tal era el grado de pasivo y desmanejo del grupo que todos los inversores locales y extranjeros tradicionales y no tradicionales huyeron al ver los números del conglomerado. Fundado en la década del 30 por inversores locales, llegó a manejar casi el 5% del PBI israelí, incluyendo gran parte de los fondos de pensión y jubilación futura de la comunidad local, el trading de frutas y verduras y la más grande cadena de supermercados. Sin embargo a comienzos de la década actual ingresó en una megacrisis derivada de la caída de los mercados mundiales del 2008 fruto de apuestas especulativas financieras fallidas; lo que derivó en una aceleración de los pasivos corrientes hasta llegar a poner al megagrupo al borde de su desaparición. Para 2013 la única visión que se tenía sobre el futuro de IDB era, inevitablemente su cierre y posterior desmantelamiento al mejor postor.
"En definitiva, lo que hizo Elsztain, fue volcar la experiencia exitosa de empresario latinoamericano de poder vivir y sobrevivir en mercados de crisis terminal, y hacer que un negocio crezca y se desarrolló", definió Sholen Lapidot, CEO elegido por el argentino para que se mude a Tel Aviv y comande la aventura.
Elsztein desembarcó en IDB en 2014, y luego de vaivenes financieros, económicos, comerciales y burocráticos locales varios, logró en 2016 tomar el control del grupo y comenzar el trabajo de saneamiento. Comenzó en ese momento el proceso de reestructuración de una deuda corriente que superaba los u$s17.000 millones, y que para este año los argentinos ya habían reducido a la mitad. Ayudó un mercado de capitales en Israel en pleno auge, con tasas de interés de 3% en dólares a 8 años, un nivel que mejora incluso a Wall Street.
Actualmente la deuda de IDB pasó de bono basura a investment grade, y puede ser adquirida por los fondos de inversión más sofisticados del mundo; logrando que la liquidez de IDB cubre hoy los vencimientos hasta 2019.
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