"Avanzar en conexión entre Ezeiza y la Ciudad es urgente"

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• ERNESTO GUTIÉRREZ, CEO DE AEROPUERTOS ARGENTINA 2000

Mientras prepara la presentación para la licitación que permitirá operar aeropuertos brasileños, la emisión en la Bolsa de Nueva York y la inauguración de una terminal en Ezeiza, Ernesto Gutiérrez, CEO de Aeropuertos Argentina 2000, comentó a este diario que en los próximos 10 meses la compañía prevé invertir u$s 800 millones. Dijo además que no le preocupa la inflación ya que se trata de un «recalentamiento de la economía por el gran crecimiento» aunque «hay que acotarla». Agregó que las condiciones del mercado hoy «son inmejorables» y que es indispensable avanzar en la conexión ferroviaria entre el Aeropuerto y la Ciudad de Buenos Aires porque en cinco años se producirá un cuello de botella que perjudicará la llegada de pasajeros desde la Capital a Ezeiza.

Periodista: ¿Cuánto afectan los conflictos sindicales a los negocios de la compañía?

Ernesto Gutiérrez
: Esos conflictos perjudican sobre todo a los usuarios. Cuando se traducen en pérdidas operativas, el efecto debe analizarse desde el punto de vista secundario. Además, esta acción sindical no es un comportamiento exclusivo de la Argentina, se da en todo el mundo. El tráfico internacional crecerá un 8% este año y en los aeropuertos argentinos será de alrededor del 12%.

P.: ¿Ese crecimiento demandará mayores inversiones?

E.G.:
Sí. Hoy tenemos un colchón de activos para invertir ya que venimos de la provisión de una obligación negociable que nos dejó u$s 300 millones. Esos recursos los vamos a utilizar en el próximo año y medio, para poner en condiciones toda la red aeroportuaria, que soporte el crecimiento del tráfico.

P.: ¿En qué es más urgente invertir?

E.G.:
Nuestra gran apuesta ahora es la terminal D de Ezeiza, exclusiva para Aerolíneas Argentinas, que se inaugura el 9 de julio. Implicó una inversión de alrededor de $ 300 millones y permite tener una terminal internacional y de cabotaje, con lo que se podrá interconectar todo el país con el mundo.

P.: ¿Es necesario mejorar ahora la conectividad entre la Ciudad de Buenos Aires y el aeropuerto?

E.G.:
Sí, urge, tiene que definirse rápidamente. Trabajamos fuerte en la conexión ferroviaria entre Ezeiza y la Capital. Prevemos que un cuello de botella se dará en 5 años, cuando se manejen más de 70 mil personas por día. El plan ya tiene avances. Estamos trabajando junto a la Secretaría de Transporte.

P.: ¿AA 2000 sería el operador de esa conexión ferroviaria?

E.G.:
En principio sólo haríamos la estación en el aeropuerto. Analizamos que si puede salir desde Constitución, seamos los operadores como se hace en el aeropuerto de Gatwick, en Londres, o Malpensa, en Milán. Allí la propia operación aeroportuaria está dentro de las terminales ferroviaria para brindar servicios internacionales como Migraciones y Aduana.

P.: ¿Están definidos los socios con quienes se presentarán a las licitaciones para operar los aeropuertos brasileños?

E.G.:
En pocos días Brasil anunciará cómo se concesionará. Yo personalmente sigo este tema y tuve varias reuniones con Dilma Rousseff. La opción es la concesión o la salida a través de una asociación público-privada. Si la alternativa es un consorcio que toma la concesión de los aeropuertos, debe haber un operador y una gran compañía de construcciones. Nuestra elección sería una de las grandes firmas de construcción brasileña con las que ya estamos asociados en otros proyectos. Pero por los datos que manejo, creo que Brasil podría poner en el mercado de capitales parte de los activos de Infraero (la compañía pública que maneja los aeropuertos locales). Así, el grupo que compra la porción es el que tiene el derecho a la concesión. En ese caso, la conformación del grupo sumaría a un agente financiero.

P.: ¿Las condiciones del mercado son positivas para encarar la emisión que prepara la empresa en la Bolsa de Nueva York?

E.G.:
Son inmejorables para hacer una colocación nacional e internacional. Estamos en el proceso, que tiene vericuetos burocráticos. En los próximos días habrá novedades. Sólo evaluamos cuál es el mejor momento para hacer los anuncios.

P.: ¿La crisis en Europa y Estados Unidos afecta la decisión?

E.G.:
Hay algunos rumores de fondos en Europa que generaron ruido. Pero esos problemas, que hemos discutido largamente en los comités que analizan nuestra salida en los mercados, en verdad generan un activo a nuestro favor. El capital está. El flujo de dinero es altamente positivo, y hoy se buscan los mercados en desarrollo como el nuestro. Significa que podemos comportarnos de una manera ajena a lo que es la situación europea, que es propia del ajuste que muchos países no han hecho. En la Argentina, en cambio, hay superávit fiscal, no hay déficit ni siquiera cuasi fiscal. Los capitales ven en el corto y mediano plazo una situación de mucha estabilidad.

P.: ¿Si el Gobierno mejora su relación con el FMI o avanza en la negociación con el Club de París, las condiciones mejorarán?

E.G.:
En cuanto al valor de las compañías podría ser que influya un poco. Pero los mercados toman la anticipación de los hechos, de acuerdo con la voluntad de ejecutarlos. Como la voluntad del Gobierno existe, allana el camino.

P.: ¿Cuál es la proyección de inversión este año?

E.G.:
Si reconvertimos en la salida de la Bolsa, más las reservas y proyectos que tenemos en funcionamiento, estaríamos haciendo una inversión de casi u$s 800 millones para los próximos diez meses. Será también en áreas de generación de biocombustibles, exploración petrolera, producción agrícola, obras de infraestructura, retails, manejos de cargas internacionales, finanzas, vino, biotecnología, real estate.

P.: ¿Cuál cree que es el problema más importante que tiene la economía hoy?

E.G.:
Veo un buen panorama. La situación de alto voltaje político previo a una elección en verdad no se ve. Los negocios están bien, los números económicos son auspiciosos, los problemas que vislumbrábamos para solucionar están encaminados (como el Club de París o el funcionamiento del INDEC). No se ven grandes problemáticas.

P.: ¿La inflación no lo preocupa?

E.G.:
El tema inflacionario hay que acotarlo, pero no se trata de una inflación como la histórica que vivió la Argentina a partir de paliar el déficit fiscal con la emisión monetaria. Hoy tenemos un recalentamiento de la economía por el crecimiento del 8% o 10% anual. Hay que cuidarlo, estar atrás, pero este recalentamiento no es nocivo. Si no, cómo se explica la intención de inversión que se ve desde el exterior.

P.: Entonces, ¿el reclamo de los empresarios para poder ajustar sus balances de acuerdo con la inflación no lo incluye?

E.G.:
Siempre se trata de buscar la mayor cantidad de beneficios que pueda llegar a generar la reducción de costos. Ese ajuste sería uno de ellos. Me gustaría, pero no es una cuestión de vida o muerte.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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