31 de mayo 2018 - 23:40

Avanzó ley de tarifas: la política perdió y habrá veto

Ante una derrota y eventual decreto de Mauricio Macri, el Gobierno notificará tarde los resultados del doble estándar que aplicó desde fines de 2017 a la hora de acordar leyes. PRO buscaba un milagro para dejar la votación sin quórum.

Negociaciones. Miguel Pichetto, Federico Pinedo y Julio Martínez en el recinto ayer cuando ya no había negociación posible. Más tarde el recinto avanzó con la ley de tarifas. Foto: Ignacio Petunchi.
Negociaciones. Miguel Pichetto, Federico Pinedo y Julio Martínez en el recinto ayer cuando ya no había negociación posible. Más tarde el recinto avanzó con la ley de tarifas. Foto: Ignacio Petunchi.
"En política no podés ser estructurado, es una lección de jardín de infantes del poder. El Gobierno no tuvo rigidez durante dos años y sacó casi todas las leyes que quiso. Después de las elecciones aplicó su lema 'cambiemos' pero para peor, y ahora tenemos estos resultados". La cita que un histórico trader de peripecias legislativas lanzó ante Ámbito Financiero resumía anoche el sendero que tomaba la definición del debate sobre tarifas, donde la oposición sellaba los votos para sancionar el congelamiento de las subas y retrotraer las mismas a noviembre pasado. Al cierre de esta edición, el PRO buscaba dejar la votación sin quórum como última jugada milagrosa.

La iniciativa en cuestión, que desataría un eventual veto de Mauricio Macri, no sólo es pésima sino que ni siquiera tendría que haberse debatido en el Congreso. Tras semanas de discusiones en Diputados y en el Senado, la Casa Rosada lanzó al "ala política" -tras despabilarse de la siesta- con el fin de buscar un milagro difícil de lograr. Más allá del resultado, la consecuencia latente que queda en el camino es un arañazo importante, pero no profundo, a los acuerdos que necesitará el Gobierno en unos meses, cuando se debata el Presupuesto 2019 que estaría auditado por el FMI o por cuestiones sensibles de poder en el corto plazo, como el pliego que propone a Inés Weinberg de Roca como procuradora general de la Nación, que ayer tomó estado parlamentario.

"Las operaciones para romper bloques ajenos, más allá de haber sido por momento burdas, están dentro del juego político desde hace mucho. Sin embargo, haberlo hecho con el PJ del Senado, que acordó y acompañó a una minoría macrista en casi todos los proyectos de sensibilidad institucional fue una bestialidad. Además, un día querían negociar; al otro, lo pegaban con el camporismo y con Massa, un tipo que no tiene votos; al siguiente, buscaban una solución 'en conjunto'. Una paranoia fenomenal", señaló otro cabalgador del Congreso a este diario.

Desde Diputados apareció un jerarca de Cambiemos que ratificó el diagnóstico. En ese sentido, aseguró: "Más allá de cómo se maneje la oposición, vos no podés estar acá laburando y hablando con todos para que después te dinamiten desde Casa Rosada. Para ellos es fácil porque después se borran y tenemos que absorber todos los cachetazos".



La cuenta es bastante sencilla. Post elecciones, Cambiemos infló sus bloques en Diputados y en el Senado, pese a seguir sin mayoría propia. El PJ se reorganizó en ambas cámaras y se separó del cristichavismo, y los renovadores celebraron en silencio la fuga del dinámico serpenteante Sergio Massa para caminar tranquilos por los pasillos del Congreso. No obstante, la decisión de Casa Rosada fue anquilosarse y engolosinarse tras la victoria electoral. "En vez de pactar un combo de acuerdos ahora terminamos negociando ley por ley. Encima, con inevitables derrotas", vomitaron anoche desde las filas oficialistas.

En medio de todas estas decisiones, la liga de gobernadores PJ se esfumó, cada mandatario provincial se ocupó de defender su baldosa y hubo una desprotección olímpica a sus legisladores. De allí las despelotadas internas dentro de los bloques opositores y los movimientos del Gobierno para quebrar al PJ. De lejos, el hoy clandestino Massa -sin votos en el Senado- y Cristina de Kirchner -ayer llegó tarde y no dio quórum para dar inicio a la sesión- celebran y aprovechan para morder protagonismo, pese a la alta imagen negativa de ambos. Hacia esa zona roja de desaprobación intentan arrastrar a Macri, expuesto cada vez más a solucionar -o al menos intentar- problemas por su cuenta, en medio de una supuesta metodología de "equipo".

Con la presencia de al menos 68 senadores y quórum sellado, la oposición tuvo una nada inteligente acción mediática. En vez hablar lo menos posible para votar el proyecto, la lista de oradores presentaba desde la tarde 51 anotados. Al cierre de esta edición, faltaban las exposiciones de 20 legisladores, incluidos los cierres de los jefes de bloque. Por el camporismo no lo iba a realizar Marcelo Fuentes sino Cristina de Kirchner. Algunas definiciones en el recinto:

José Mayans (PJ). "El Presupuesto 2018 lo trató Diputados, el oficialismo dijo que iba a estar vigente y advertimos acá en el Senado que algunos números no cerraban. Ellos insistieron y se avanzó con un 10% de inflación y el dólar a $19. Al otro día hicieron una conferencia de prensa y dijeron que todo lo que votamos no servía", sostuvo el legislador formoseño. Luego, gatilló: "A mayor justicia social, mayor paz social. A mayor injusticia, mayor violencia social, y el que no quiere entender esto..."

Esteban Bullrich (PRO). "Pasamos de una situación energética donde exportábamos u$s6.000 millones en 2006 a importar por u$s 7.000 millones. Es decir, un déficit de u$s13.000 millones consecuencia de política demencial, absurda e incomprensible".

María de los Ángeles Sacnun (Frente para la Victoria). "Están condenando a los pequeños y medianos productores, comerciantes, industriales y a las economías regionales con estos tarifazos. A diciembre de 2015, en la Argentina se destinaba el 6% de los ingresos al pago de las tarifas. A mayo de 2018, sin contar la última corrida cambiaria, es el 21% lo que se utiliza para dicho pago".

Guillermo Pereyra (Movimiento Popular Neuquino). El senador y gremialista petrolero, que primero avaló el proyecto y luego reculó tras reunirse anteayer con Macri, retomó su postura inicial y apuntó: "A los trabajadores nos ponen un techo para negociar paritarias mientras que las tarifas han aumentado 1.200%".

Señales

Antes de la sesión, el jefe del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, manifestó en declaraciones a La Red: "Esta situación en la que estamos hoy muestra el fracaso para sostener políticas acordadas (...) No queremos que al país le vaya mal ni creo que la patria esté en peligro (...) No podemos inmolarnos en nombre de las tarifas. Nos dicen que se modificaría el Presupuesto pero ya se modificó con la última corrida cambiaria. El Gobierno debe comprender, con todo lo que hay que debatir por delante, que hacerlo solo es casi imposible (...) A mí no me conduce Cristina ni Massa, y si por algo nos caracterizamos es por cordura a la hora de manejarnos".

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