4 de marzo 2014 - 00:00

Avatares del Oscar

La foto “selfie” que posteó Ellen Degeneres en Twitter batió record en las redes sociales. “Si Bradley (Cooper) tuviera el brazo más largo” fue el epígrafe.
La foto “selfie” que posteó Ellen Degeneres en Twitter batió record en las redes sociales. “Si Bradley (Cooper) tuviera el brazo más largo” fue el epígrafe.
  • Desde su primera televisación en 1953, ¿hubo alguna vez una ceremonia de entrega de Oscar peor que la del domingo pasado? Sin emoción, despliegue, sorpresa, rechifla, ni real diversión ni poderosas ovaciones, ni un compilado de imágenes digno de ser recordado (salvo el in memoriam, y hasta por ahí nomás), ni aunque sea una starlette con un vestido provocativo, alguien bostezando en primera fila, o que pifie una coreografía.

  • Los dos momentos musicales realmente memorables, y además gratis, fueron inesperados: cuando el matrimonio de Robert y Kristin López agradeció rítmicamente el premio a la mejor canción por "Frozen", y la veterana Darlene Love, 84 años, se dio el gusto de cantar plenamente una estrofa, celebrando el Oscar al documental "A 20 pasos del estrellato", sobre las coristas semianónimas de Ray Charles, David Bowie, Cher, y otras figuras de primer plano.

  • Gratis también, la foto selfie con más celebridades por metro cuadrado rodeando a la animadora Ellen DeGeneres, que miles de personas en el mundo retuitearon y hasta "intervinieron" graciosamente (la foto rompió el record de Twitter y fue la más retuiteada de la historia, superando a la de la reelección de Obama). La broma de la animadora se agotó en sí misma, pero le hubiera dado buen pie para anunciar lo que venía enseguida: el resumen de los premios que la Academia entregó el 15 de febrero a 19 técnicos y científicos, entre ellos Peter Anderson, supervisor de efectos especiales y director de fotografía (contribuyó a la tecnología 3D), Joshua Pines (procesado matemático de imágenes para estandarizar el color), Gifford Hooper y Philip George (desarrollo del sistema de cámaras para mini-helicópteros) y Eric Veach (nueva iluminación en la gráfica computarizada).

  • Esos premios se dan en ceremonia aparte, porque técnicos y científicos resultan gente poco glamorosa para el público lego. Lo incomprensible es que ahora también los Oscar a la trayectoria se brinden en ceremonia aparte. Este año les tocó a Dame Angela Lansbury, el comediante Steve Martin y el vestuarista Piero Tosi. Y Angeline Jolie recibió el Jean Hersholt por labores humanitarias. La cena de homenaje habrá sido muy linda, pero no puede compararse con un homenaje a sala llena. Y mencionarlos en un resumen es bastante pobre. También pobre, el discurso de Cheryl Boone Isaacs, presidente de la Academia (la tercera, después de Bette Davis y Fay Kanin).

  • DeGeneres será muy descontracturada, pero se la pasó alargando chistes malos (como confundir al somalí con un sommelier) y moviéndose siempre por el mismo lado de la platea. ¿Tal vez el otro lado era para quienes quisieran hacerse una siesta? Dicho sea de paso, más allá estaba su esposa, Portia De Rossi, de vestido blanco y bajo perfil.

  • El único chiste inteligente de su cosecha fue al preguntarse por el posible ganador del Oscar: "Posibilidad a) '12 años de esclavitud'. Posibilidad b) Todos ustedes son racistas". Con eso ya anticipaba el final, imponiendo lo políticamente correcto. Y el único momento de suspenso fue cuando apareció Sidney Poitier para entregar el premio al mejor director. Ahí tembló Alfonso Cuarón. Considerando todo lo que simboliza el venerable Poitier, por un momento pareció que ese Oscar iba para McQueen.

  • El agradecimiento de Alfonso Cuarón, el primer latinoamericano que gana el Oscar a mejor director. Muy buena, la cosecha mexicana: Cuarón por director y por co-montajista, su director de fotografía Emmanuel Lubezki (la sexta nominación es la vencida) y la mexi-keniata Lupita Nyong'o, hija de refugiados políticos, mejor actriz de reparto por "12 años de esclavitud". Y muy buena, Sandra Bullock, siempre con una sonrisa sincera aunque tuviera que quedarse sentada viendo cómo ganaban los/las demás. Pero ella recibió el mejor elogio de la noche: "Sandra, you are 'Gravity'", le declaró su director. Aunque el pobre habla tan mal inglés que quizá quiso decirle otra cosa.

  • Otro que mantuvo buena cara pese a todo fue el maestro Martin Scorsese. En toda la noche, mientras "El lobo de Wall Street" seguía sin ganar nada, él apenas recibió un elogio de Paolo Sorrentino, y una porción de pizza. Al menos eso.

  • Para tener en cuenta: los dibujos "Ernest et Célestine", francés, y "Se levanta el viento", del maestro Hayao Miyazaki, dignos perdedores frente a "Frozen". Y el corto documental ''The Lady in Number 6: Music Saved My Life'', hermoso retrato de Aliza Sommer-Herz, la última sobreviviente del Holocausto, que murió la semana pasada a los 110 años, en paz junto a su piano.

  • Para señalar, los discursos de Cate Blanchett (elogió a cada una de sus competidoras, a las ausentes, a Woody Allen, al arte australiano, y sostuvo el valor de las actrices en el mercado), Steve McQueen ("dedicado a los que sufrieron esclavitud y a los 21 millones que hoy sufren esclavitud"), Matthew McConaughey (el único que agradeció a Dios por el premio, lástima que después incurrió en un autolegio narcisista que fue la burla de ayer en centenares de sitios web, por sus palabras de considerarse el "héroe de sí mismo"), Jared Leto (quien no dejó claro si apoyaba a los ucranianos antirrusos y los venezolanos anticastristas, o a sus antagonistas) y Paolo Sorrentino, que entre medio de Toni Servillo y el productor Nicola Giuliano, recordó sus tres fuentes de inspiración: Federico Fellini, Martin Scorsese, y Diego Armando Maradona. Se entiende, Sorrentino es napolitano.

  • Los más agradecidos con sus parientes fueron Jared Leto (deschavó muy orgulloso que la vieja era madre soltera con tres chicos), Alfonso Cuarón (que al decir "esto es gracias a tí, mamá, y si he logrado esto es gracias a ti, te amo" en verdad se estaba refiriendo a su esposa) y, sobre todo, una señora medio gordita que agradeció a su marido. Se trata de la esposa del director Baz Luhrmann, doña Catherine Martin, que se ganó dos Oscar, por vestuario y por diseño de producción de "El gran Gatsby". Ya antes había ganado otros dos, por los mismos rubros, gracias a otra película de su marido, "Moulin Rouge". Excelente elección la suya.

  • Pésimo, en cambio, cada presentador explicando al público para qué sirve un editor, un sonidista, etc., como si ese público no lo supiera. Encima, De Niro y Penelope Cruz dijeron eso de "La mente de un guionista puede ser algo aterrador", ya repetido en anteriores ceremonias del Oscar. Un desperdicio, el anunciado homenaje a los héroes: solo un cambalache de imágenes al tuntún. Y lo peor, el cacareado homenaje a los 75 años de "El mago de Oz". Lo mínimo hubiera sido un ballet de enanitos, un hombre de lata, pero todo se redujo a una cantante pop arruinando "Sobre el arco iris" mientras al fondo se proyectaba, sin sonido, la escena donde Judy Garland canta maravillosamente ese mismo tema. En la sala estaban sus hijos Lorna Luft, Joey Luft y Liza Minnelli, también cantante, que (la cámara la registra) se levantó a aplaudir solo de cumplimiento, y de mala gana.


  • A propósito de Liza Minnelli, las redes sociales ayer fueron crueles con su imagen, vestuario y cirugía plásticas. Especialmente cuando quienes comentaban eran mujeres que, como bien se sabe y pese a tanta lucha inclusiva-revindicativa, suelen ser las más despiadadas para hablar de su propio género. Otro tanto le dedicaron a la venerable Kim Novak, de 81 años, que apareció en el escenario con exceso de cirugías, un rostro excesivamente pétreo, y dificultades para hablar. El comentario más sensato visto en una de esas redes fue de sólo una mujer: "Seamos un poco piadosos. ¿Ahora las entienden a Greta Garbo y a Marlene Dietrich, cuando se recluyeron del mundo y no dejaron que nadie más las viera?"
  • Dejá tu comentario