Cambió con no poca intensidad el viento que resultó muy favorable en los primeros pasos del año. La rueda de ayer no puede quedar como un eslabón en la semana, sino -seguramente- como una brecha en la cadena positiva del mercado local. Y ahora, frente a vientos que produjeron revuelo en el escenario político y económico, súbitamente la tendencia se refugió en la trinchera y lo que fuera una avanzada potente (derribando primero el récord nominal histórico de 2.351 puntos y, a continuación, rebasando la frontera de los 2.400 puntos) se transformó en una caída vertical ayer. En el exterior nada sacó al Dow Jones de su pasividad inaudita, ayer en lo neutro nuevamente, con muy tenue reacción en San Pablo y su mejora del 0,7%. Así, quedó el Merval como centro de la escena y con herida más profunda que lo dicho por el Merval clásico y el 1,63% de baja. Porque Tenaris -única favorable entre las que pesan mucho- tuvo un aporte del 1,3% positivo en el ponderado.
La realidad del día quedó patentizada en el desempeño de la nómina de las «locales», con merma que se fijó en un muy duro 3,3%. Solamente 15 alzas por 45 bajas, alimentado el circuito accionario por $ 66 millones de efectivo y que mostró demasiada liquidez y una incursión a fondo de la oferta. Los precios fueron variable de ajuste de sucesos que, por resultar tan difundidos desde ayer, no merecen mencionarse como el detonante de la caída. Semana que encontró una dura contrariedad de orden local, casi como asegurando que las ruedas que siguen resultarán sumamente tensas (y proclives a cualquier golpe de mercado). La Bolsa, con el casco.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario