Alfonso Prat Gay, Gabriela Michetti y Ernesto Sanz, entre los miembros de la oposición que convocó la conferencia de la UIA en Pilar.
La ausencia oficial fue notoria. Y encima se escucharon anécdotas de funcionarios que querían estar presentes en el encuentro, pero que supuestamente no fueron autorizados por Néstor Kirchner. Así, el Sheraton de Pilar se cubrió de industriales, políticos, economistas e invitados que compitieron sobre quién era más crítico ante el Gobierno. Simbólicamente, los responsables de la escenografía montada para el encuentro entre Eduardo Duhalde y Rodolfo Terragno dejaron un sillón vacío al costado de ambos expositores, que hubiera correspondido a otro ex jefe de Estado. Las analogías con aquella silla vacía de Carlos Menem en el programa de Bernardo Neustadt en 1989 eran inevitables.
La repetición a destajo de las críticas al oficialismo obligó a uno de los dueños de casa, José Ignacio de Mendiguren (elogiado por Duhalde), a dedicar gran parte del tiempo del cóctel de despedida a defender, al menos en parte, al Gobierno kirchnerista y a considerar que la posición actual (incluyendo la ausencia de ayer) era una equivocación que podría remediarse rápidamente.
Entre los invitados que circularon por los salones del hotel figuraron Cristiano Rattazzi (moviéndose como un anfitrión del evento); Daniel Funes de Rioja; Federico Nicolson (Ledesma); Israel Mahler; Jorge Zorreguieta (también hubo palabras amistosas hacia él de parte de Duhalde); Amadeo Vázquez; Daniel Pérez Enry; el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz; y Luis Betnaza (Techint), entre otros. También estuvo presente Carlos Brown, viejo duhaldista que ahora tiene como cargo ser presidente del Movimiento Productivista Argentino (MPA), el órgano de difusión de las ideas desarrollistas de Duhalde. Brown contaba la agenda completa que tiene el ex presidente con este proyecto y mencionaba que comenzará mañana un viaje por Roma y seguirá por Nueva York y Washington.
La ausencia del Gobierno en la reunión de la UIA fue total. No sólo abarcó a las personas, sino que además, y a horas de comenzado el evento, llegó una comunicación a los industriales anunciando que no habría auspicios oficiales para el encuentro de este año. El problema, además del perjuicio económico, era que los paneles ya estaban diseñados. Hubo entonces que cubrir las ausencias de las empresas y dependencias oficiales con improvisados carteles de la propia UIA. En el cálculo, era evidente entonces que había cuatro cuentas del Gobierno nacional que apoyaban la reunión. La que sí figuró fue la provincia de Buenos Aires, con apoyo doble: el Ministerio de Producción y el Banco Provincia. De todas maneras, no circularon funcionarios de ninguna de las dos reparticiones por el Sheraton en los dos días de debates. Entre los auspiciantes que la UIA consiguió este año, se destacó, además, por primera vez, Kraft, empresa que políticamente necesitó en varias oportunidades apoyo de la entidad en su disputa laboral con su comisión interna.
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