23 de julio 2013 - 00:00

Avatares

• La comitiva de vehículos en que Francisco se desplazaba desde el aeropuerto de Río de Janeiro hasta el centro de la ciudad quedó acorralada durante cinco minutos por el tránsito y por una multitud que quiso saludar al Pontífice. Un error de la Policía Federal la condujo por un carril de una céntrica avenida y no por el que estaba despejado para el paso de la delegación papal, provocando un embotellamiento que fue aprovechado por el Papa para bendecir a una niña llevada por su madre, que pedía limosna en un semáforo.

"Dios ya es brasileño, ¿y ustedes querían también un papa?", bromeó Francisco con una periodista brasileña en el avión que lo llevó desde Roma hasta Río. En marzo pasado, el Papa recibió a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en el Vaticano, con quien dialogó sobre su viaje a Río. En esa ocasión, ella bromeó sobre la nacionalidad de Dios.

• Al subir al avión de Alitalia que lo trasladó a Brasil, Francisco tuvo ayer otro de los gestos que están revolucionando el estilo pontificio. Nunca se había visto que un sumo pontífice partiera para un viaje apostólico llevando sólo su equipaje de mano, un portafolio negro que el Papa mantuvo durante la conversación con el premier italiano, Enrico Letta, y mientras ascendía a la aeronave.

El Papa afirmó que no concede entrevistas porque "no puede" y es "muy fatigoso". "Para mí es un poco difícil de hacer", admitió con su franqueza habitual, pero se mostró contento de saludar uno a uno a los setenta periodistas que lo acompañaron durante el primer viaje de su pontificado e incluso de bromear con varios de ellos.

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