5 de junio 2009 - 00:00

Avatares de Radio y TV

- Debutó «Mitos», con 5.3 puntos, bajo rating por tratarse del estreno de una ficción aunque aceptable en la pantalla fría de «América». Con producción de Gastón Pauls y Fox, la miniserie con Germán Palacios y Florencia Raggi mostró un punto de partida similar al de «Tratame bien»: la infidelidad. -Pero en «Mitos», por fortuna, no van corriendo al diván sino que las consecuencias del adulterio (en este caso de la mujer) son mucho más originales. En el primer programa se vio al marido, despechado y abatido, dejar pendiente su buen momento laboral para refugiarse en el arcón de los recuerdos de su adolescencia. Allí encuentra revistas de los símbolos sexuales de la época y, no conforme con masturbarse mirándolos, se propone ir en busca de ellos.

- Aunque suene algo tirado de los pelos, divirtió este personaje convencido de que la única forma de redireccionar su vida radica en, no sólo confrontar sino concretar sus fantasías de la pubertad. Y como esto es un cuento, logra alquilar un departamento justo frente a la casa de la primera chica Olmedo de la serie, Susana Romero. Primero la espía, luego la seduce y termina por acostarse con ella. Sin embargo, lo que resulta auspicioso para un debut, podría aburrir conforme se reitere en los próximos capítulos, pues Palacios recurrirá a esta misma práctica con Adriana Brodsky, Mónica Gonzaga, Silvia Peyrú y Patricia Sarán, entre otras sex symbols ochentosas. Señalable el relato en off del protagonista, se extraña el humor que tenía «Todos contra Juan» pero «Mitos» contiene delicadas y contadas sutilezas.

- La necesidad de transmisión 24 horas de los canales de noticias genera informes ociosos. Estos días fue acerca del avión desaparecido de Air France cuyos restos comenzaron a ser retirados ayer del océano. A falta de información nueva, se convocó a los más dispares opinólogos, y las imágenes con las que ilustraban la información eran insostenibles.

- El subprograma de Martín Revoira Lynch en «El parquímetro» es uno de los mejores segmentos de Fernando Peña. El personaje de «cheto» incurable de zona norte que Peña confeccionó a partir de su experiencia propia (vivió su infancia y adolescencia en San Isidro), ofreció ayer un desopilante catálogo de juegos «bien» y juegos «cache» (sinónimo de pardo o grasa). La enumeración surgió a propósito de juegos que sirven para entretener a los hijos que no tienen clases por la gripe porcina. Entre los juegos chetos figuraban cualquiera con cartas de poker, no así españolas, dominó, backgamon o bridge, mientras el burako, las escondidas o la mancha estaban out.

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