6 de julio 2011 - 00:00

Avatares de Santander

  • El director para el Hemisferio Occidental del FMI, el chileno Nicolás Eyzaguirre, llegó 45 minutos tarde al panel que lo tenía como protagonista, lo que hizo que se perdiera toda la exposición del uruguayo Ernesto Talvi y de la peruana Liliana Rojas Suárez. Aprovechó que Miguel Kiguel dijo que uno de los desafíos de la Argentina era «cómo hacer para que River Plate vuelva a la primera división» para justificar su tardanza, injustificable en una ciudad pequeña y plácida como Santander: «Anoche (por el martes), la selección chilena se impuso rotundamente por 2 a 1, y eso me tuvo despierto hasta la madrugada». 

  • Un día antes, Eyzaguirre había protagonizado también una situación entre jocosa e insólita. Los periodistas argentinos acababan de entrevistar a Francisco Luzón (CEO del Grupo Santander para América Latina) en su suite del Hotel Real, una espectacular construcción neoclásica de fines del siglo XIX, con vistas únicas a la bahía y al Cantábrico. Cuando se retiraban de allí, en el señorial lobby adornado con óleos originales del rey Juan Carlos, la reina Sofía y de otras figuras de la realeza española, apareció el economista del Fondo, ataviado con una suscinta malla y una camiseta, con evidencias de haber estado hasta hacía pocos minutos en la playa. Los hombres de prensa intentaron saludarlo, pero el economista poco menos que huyó sin responder al saludo. Quizás lo cohibió el contraste entre su informal atavío de veraneante y la majestuosidad de las figuras que lo rodeaban, al menos en los cuadros colgados de las paredes.


  • Los participantes del X Encuentro Santander América Latina tuvieron un momento de relajación: con entusiasmo casi infantil, economistas y banqueros se turnaron para fotografiarse con la Copa FIFA, que se había colocado en uno de los balcones del palacio que alberga desde hace 75 años a la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP). La razón de la presencia del trofeo: por la tarde se hizo un homenaje a «la Roja» (la selección de fútbol de España) por haber ganado el último Mundial. El receptor de los honores fue David «El Guaje» Villa, goleador y compañero de Lionel Messi en el Barcelona. El rector de la UIMP alentaba la toma de fotografías: «Es la última oportunidad de verla: después de esto no se exhibe más, la copa se guarda hasta nuevo aviso». El consejo fue atendido por muchos.
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